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Descansos y libros

He abandonado el estudio por unos minutos esta tarde, y me he acercado a la librería a la que suelo ir siempre, a la que está más cerca de mi Facultad y que, en el fondo, es casi parte de ella, pues tal es la cantidad de literatura y lingüística que ahí hay, que uno se siente como si estuviera en una biblioteca de consulta con libros vírgenes. He comprado un libro, porque me sentía con ganas, y, aunque iba buscando El manuscrito sellado , me he venido con otro, porque no estaba. "Cuando el señor, también conocido como dios, se dio cuenta de que a adán y eva, perfectos en todo lo que se mostraba a la vista, no les salía ni una palabra de la boca ni emitían un simple sonido, por primario que fuera, no tuvo otro remedio que irritarse consigo mismo, ya que no había nadie más en el jardín del edén a quien responsabilizar de la gravísima falta, mientras que los otros animales, producto todos ellos, así como los humanos, del hágase divino, unos a través de mugidos y rugidos, otros con gr...

Acalla un poco la lengua portuguesa

Los que estaban en la caverna de Platón creían que no existía otra realidad más que las imágenes que se proyectaban en la pared. Creo que es lo que pasa hoy mismo. De alguna forma, estamos encadenados, mirando lo que ya no es. Me refiero al mundo de la política, de la economía, etcétera. Estamos recibiendo imágenes que a una parte del mundo le interesa que tengamos y las estamos aceptando. Y si hay un lugar donde eso se expresa rotundamente es en el mundo mediático. Por eso, ya casi no escribo para los medios. No tengo mucha confianza en la eficacia de la reflexión a través de los medios. En el diario aparece una columna breve con una reflexión, perdida en un gran océano de cuatro o seis páginas de deportes, otras tantas de espectáculos y otras de novedades, curiosidades y chismes. El pensamiento y la reflexión merece un espacio mínimo en los diarios; como mucho media página. Y si hablamos de la televisión, directamente no existe. José de Sousa Saramago