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Mostrando las entradas etiquetadas como proyectos

La pandemia, la escala de valores y el campo

Me fascinan los cambios. Los hay constantemente y de todo tipo: cambios de planes, de ropa, de ciudad, de casa, de amistades, de pareja... Los que son visibles, como cambiar los colores de la habitación en la que duermes a diario, son sencillos de aceptar: antes se veía esto, ahora se ve esto otro, ya está. Otros, como los cambios de planes, pueden ser propuestos por uno mismo: no vamos a este restaurante, vamos a este otro; y no se aceptan del todo mal. Algunos son inevitables, como tener un plan de trabajo para toda la tarde y acabar en el hospital por la ingesta de un alambre mientras comes guisantes - tal vez algún día cuente esto por aquí -, y ahí sólo cabe la resignación más absoluta. Los hay difíciles de aceptar, que son los que afectan verdaderamente a los sentimientos: que alguien desaparezca de nuestras vidas, por ejemplo. La muerte es un cambio difícil de asumir, pero es lógica. Sabemos que va a llegar y llega. Aunque no siempre avisa, no oculta sus intenciones. Seguramente...

Cuarentena XVIII: el verano, los ríos, Sevilla y yo

Mayo ha pasado sin pena ni gloria y la nueva normalidad está a punto de llegar, dicen. Ya es junio y está aquí ese calor eterno de las tardes de verano. Casi se pueden escuchar las chicharras con su ruido triste y solitario. Parece que ya los campos se han teñido de amarillo y ni siquiera los he visto, pero lo siento.  Del calor sólo me gustan los cuerpos, la impúdica desnudez que viene con él, la naturalidad con la que se asumen un torso o unas piernas, con la que se asumen, las figuras. El verano pasado fue de playas nudistas y silencio en calas pedregosas, semiocultas, como si lo que sucediera allí fuese algo prohibido. Fue un verano de sol como hacía mucho que no vivía: mis veranos suelen ser de sombra. En el interior, lejos de la costa, el verano obliga a la calma y las noches sirven para la vida, así que el día pasa en la oscuridad de una casa con las persianas bajadas. Todo duerme durante el día para recobrar el tiempo durante la noche. Es obligatorio huir del sol si se...

Cuarentena IV: este blog, la vida y las vergüenzas

Esto no es un diario, eso está claro. Ha pasado más de una semana desde que comenzó la cuarentena, de hecho, aún más desde que la empezamos voluntariamente las tres personas que ahora mismo la habitamos y no he escrito cada día, ni pienso hacerlo. No es que haya mucho que contar en este tiempo y, sin embargo, suceden bastantes cosas de alguna forma un tanto distinta a como suceden normalmente.  Al principio pensaba que estaría solo en esta casa, que me tocaría superar toda la cuarentena encerrado en soledad en estas paredes de gotelé desgastado del centro de Sevilla, pero no, al final somos tres en este piso. Bien es cierto que la diferencia entre estar solo y no prácticamente se nota sólo por la noche, cuando nos juntamos S., JL. y yo para ver alguna película proyectada sobre la pared rugosa del salón. En dos puntos concretos de la proyección hay dos alcayatas que no interfieren en la película pero que, cuando uno es consciente de que están ahí, no puede parar de mirar. Tal...

Cambiar la voz

Imagino que todos buscamos nuestra voz de algún modo, nos movemos por el mundo sin saber qué intentamos encontrar, o incluso sin saber si vamos a dar con algo, pero supongo que de una u otra manera lo que tratamos de hacer es hallar la forma ideal de expresarnos, de sonreír, de mirar, de contemplar el universo y lo que nos rodea. Seguramente no toda la gente es consciente de ello, o tal vez no quieran serlo. Yo sé que viajamos, que viajo, para saber lo que ansío. ¿Cómo es posible siquiera querer algo cuya existencia desconocemos? Tal vez no viaje, siquiera, tal vez sólo me mueva, sólo ande yendo y viniendo para contemplar paisajes y agonías, para escuchar otras voces y otros tiempos, tocar otras monedas, rozar otras vidas, descubrir otros sonidos y otros ritmos. Tal vez la vida no sea más que eso: el movimiento, un espacio que se desplaza en el que el único escenario somos nosotros, que cambiamos con el decorado. Tal vez es en nosotros donde suceden realmente las cosas, no ahí afuera...

Cambiar de ciudad, cambiar de vida

En cierto sentido uno no elige, muchas veces, lo que hace o deja de hacer. Las cosas vienen dadas, impuestas o aceptadas, sin muchas dudas o preguntas, las decisiones se toman por inercia, a veces, porque alguien ha demostrado, inculcado, hecho o deshecho cualquier tipo de cosa, espectáculo o favor que nos hace cambiar, de repente, la forma de ver algo, de entender algo, de pensar algo.  Yo estoy donde estoy por muchas razones. Primero quise ser traductor, hablar mil idiomas y ser capaz de transmitir el conocimiento de unas lenguas a otras. Luego supe -o más bien me hicieron saber- que eso no era lo que realmente quería, que lo que quería era dar clase, ser profesor y ser filólogo. Decidir qué filología no fue tarea fácil, si hubiera sido por seguir el ejemplo de quienes me mostraron las virtudes de estos estudios, sería clasicista o hispanista, sin ninguna duda. Supongo que fue por esa disyuntiva, por no saber cuál de los dos mejores caminos elegir, que elegí la tercera vía, la pr...

Pérdida

He perdido algo y no sé exactamente qué es. Por las mañanas me levanto con ganas de hacer algo, de contarle algo al mundo, pero a medida que pasan las horas, que las imágenes de aquello que me rodea me atacan, pierdo el contacto con mis dedos y mi mente es incapaz de desarrollar más de dos frases seguidas. Veo en mí mismo a Lord Chandos, pero mi indecisión es mayor, no me atrevo a dejar de escribir así porque sí, me resisto a ser una piltrafa que en cuanto ve su expresión deteriorada por su mala mente o por la inexpresividad de las palabras que lo eran todo, se ha vuelto asustadizo y teme no ser nada ni nadie, no llegar a ser lo que había sido ya antes. ¿Qué es más difícil, entonces, seguir adelante con algo por lo que has querido darlo todo y has estado casi consiguiéndolo durante unos años o abandonar todas las ilusiones puestas sobre la mesa en cuanto el clamor de la batalla retumba más cerca de lo que había parecido nunca? ¿Dónde está la valentía en abandonar sin esfuerzo? ¿Dónde e...

Versos encontrados: XII

XII A A. La vida es un continuo desafío: acostumbrarse al paso de los años, zapatear en todos los estados, liberarse del peso de los llantos, ocultarse, entre sábanas, del frío. M.A.R.

Sin vuelta aparente

Hace tiempo -dos, quizá tres meses- que uno viene preparándose para esto: empaquetar y desempaquetar, encajar y desencajar  el tiempo y sus consecuencias, todo lo que han ido creando el espacio y las acciones, la amargura y el silencio. Tu silencio. Desde el principio sabíamos cuál era el final de esta historia, cómo habría de terminar todo si algún día empezaba de verdad, y cuando empezó no pudimos negarlo, no pudimos decirnos que no a nosotros mismos- No quisimos creer nuestra propia verdad, nuestra propia historia. Ahora ya han pasado tres años, las cajas se van vaciando de ropa y de papeles, y con ellos y las fotos la habitación se llena de recuerdos, de realidades sólo nuestras. Seguramente nunca más compartamos esa vida que nos unió al futuro, y seguramente el futuro no será como lo imaginamos cuando aún no conocíamos el presente, pero será el nuestro. Quizá, quién sabe, los recuerdos se pierdan entre otros muchos en la amarga melancolía de la edad, o tal vez permanezcan cuan...

Entre el arte y la osadía(?)

El arte, como forma de conocimiento, es imperfecto, no sigue unas reglas básicas, ni siquiera aquella de la verosimilitud, que decía Aristóteles del drama, o, al menos, no tiene por qué seguirlas. Es una forma de conocimiento, por lo tanto, que no es tal, que da a conocer verdades no absolutas y, de este modo, no son verdades, pero tampoco son mentiras. Como forma de creación, el arte busca la perfección, lo sublime, en el campo que sea, la más perfecta descripción de la belleza o de la destrucción, da igual: la perfección: perfecto, de perficio  ( perfeci, perfectum ; per  +  facio ), llevar a término una acción, acabar. Así, la perfección es la cualidad de lo que está completamente terminado, y, el arte, como tal, como búsqueda, no puede, por definición (la definición de búsqueda es eso, búsqueda, no encuentro) ser perfecto, pero se le acerca a la idea que el autor de la obra que sea tiene de la perfección. O eso es lo que nos han vendido . Si el arte no fuera la búsque...

Enfoque en breve III

... y viajeros solitarios que huyen al calor de hostales cercanos.

La vida va ya en serio

Las etapas que componen esta vida parece que se hacen visibles al tiempo de haberlas pasado. A veces tomamos decisiones que nos encaminan hacia una u otra. Las naturales no, claro, las naturales son otra cosa, pero de aquéllas que dependen de nuestra consciencia, de las ganas o del tedio, del valor o del miedo, de ésas sí somos responsables, porque ésas nada nos las impone. Una vez hecha la matrícula, una vez empezadas las clases, aparece el fondo de la cuestión, se revela el principio, se rebela el pasado. No pensaba que las clases de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada fueran a ser como son, ni siquiera que los temarios se parecieran a lo que ahora se parecen, que bajo nombres largos enmascarados en abreviaturas fuera a verse la literatura desde otro punto de vista. La literatura existe, y es lo primero que hemos aprendido. Existe quiere decir que está viva, que no tiene aún un futuro escrito, que se está construyendo a la vez que nosotros nos esforzamos por estudiarla, co...

Memoria y futuro

La memoria de uno es selectiva. O quizá ni eso. Es capaz de recordar, o de recrear, y eso ya no sé si sería memoria, sensaciones que tuvo con libros, clases, profesores, encuentros... pero no de unir nombres de autores, títulos, frases, ropa o siquiera caras. Por eso mismo suelo apuntar frases y autores y títulos y pequeños detalles que luego no recordaría y que, a no ser que los anote con mucha precisión, luego no sé ni a qué corresponden ni para qué los copié. Caos. Pero no por eso uno olvida, es decir, no por eso uno no sabe por qué hace tal o cuál cosa más o menos trascendente en la vida. Uno sabe por qué dejó de querer dedicarse a la traducción, o mejor dicho de querer estudiar traducción, para dedicarse a la literatura, a su docencia. Mucho tienen que ver las clases de bachillerato en eso, los autores desconocidos hasta entonces (aún recuerdo cómo conocí a Ángel González: acababa de morir esa misma noche, y "se suspendió" la clase para leer sus poemas: "Ni Dios es ...

En Salamanca se lee

La constancia no ha estado nunca incluida entre las virtudes de uno. Ni la constancia ni la valoración del trabajo propio. Todo puede mejorarse, siempre. Y supongo que eso lleva a un estado de mediocridad autoimpuesta, o impuesta por naturaleza, váyase usted a saber. De esto, de la mediocridad y de lo que le cuesta a la gente reconocerla, hablaba hace poco con alguien cuyos proyectos salen normalmente a flote, porque son buenos. A uno quizá le gusta ser mediocre, es mucho más fácil no tener que responder a un esfuerzo constante al que, por otra parte, no sabe si podría hacer frente. La falta de constancia, supongo. Pero hay quien elige los caminos difíciles, y ésos son los que acaban consiguiendo lo que los demás nos dejamos sin hacer. Presentarse sin complejos con su obra ante quien va a criticarla, sabiendo que lo que ha hecho está bien. Quizá algunos tengamos la desgracia, o la suerte, según se mire, de no ser más que críticos, espectadores, lectores de una obra cualquiera, mientras...

En verano hay

Los últimos días han sido de cambios, de despedidas, pero también de encuentros. Hay quien me comenta ideas y proyectos, ilusiones, en el fondo, con una pasión y unas ganas que ya las quisiera yo para mí, y que te acoge, que te lleva de ruta por Segovia, que te lleva a tomar café con todo lo que eso supone. Y hay quien se va y quien se va a ir, quien llora por las despedidas y quien tiembla con el futuro más inmediato. Hay de todo. Hay piso nuevo en Salamanca y deja de haber el antiguo, con su espacio, con sus huecos, con su vacío completo, con su silencio sin radio, con su oscuridad sin sombras ni oportunidad de luz. Hay un verano, cientos de caminos, de rutas, de posibilidades, de trasbordos, de trenes, de vuelos, de canciones, de páginas, de maletas y, sobre todo, esta vez más que nunca, de relatos por escribir. Aún sin vacaciones, comienza el verano.

Más proyectos no míos

Hace poco di cuenta aquí de cómo un sueño se cumplía: Las pajaritas volaban a Barcelona sin escala. Ahora, otro proyecto de la misma cabecita pensante busca volar más lejos, mucho más, y como ya hemos visto que se tiene merecidas las ganancias, le daremos "publicidad" . Bendita ironía.

Sobre aquello que te dije

Estaba a unos pocos clics de apagar el ordenador y cerrar el día, pero he decidido, por falta de sueño, leer algo, mirar si alguien había escrito últimamente algo interesante en algún blog, repasar tuenti, facebook para ver si había algo de última hora... Y sí. Pocas veces uno se alegra tanto de una noticia, y si lo hace es porque sabe que la noticia no sólo es lo que se ve, y se lee, sino también lo que significa para quien la protagoniza. Yo mismo inicié el camino de este blog hace poco más de un año, y después de otros tantos blogs y un fotolog con prácticamente la misma función y que, aún hoy, aunque agonizante, sigue activo. Al principio me tomé estos sitios como una especie de vacío legal entre la conciencia propia y la conciencia social, entre la realidad exterior y la interior, como un confesionario en el que nadie tiene que guardar secreto de confesión pero que poca gente incumple por una especie de conciencia colectiva enemiga de desvelar cosas fuera de este macromundo del bl...

Vuelve mañana, o mejor: no vuelvas

Pongamos por caso que uno quiere estudiar un poco más de lo normal, hacer algo poco habitual en un tiempo poco habitual. Veamos, por ejemplo, dos licenciaturas a la vez, el último año de docencia como licenciatura (una pasa a grado, la otra a máster).Y pongamos por caso que, aunque a uno la cabeza no le suele ir muy bien, no está dispuesto a pagar cuatro veces más por un máster que le aportará, seguramente, menos. Pues bien, por lo que se ve, eso está feo. Y digo que está feo porque nadie sabe responderme al cómo y todos miran con cara de por qué. Bien, vamos a la realidad, que no la hemos abandonado, pero bueno: Me dirijo a donde creo que está el Servicio de Orientación al Universitario (SOU) y me doy de bruces porque me había equivocado de sitio, esta vez ha sido culpa mía, vale, así que la señora, amablemente, recuerdo lo que me gusta la ironía, me ha indicado dónde está, y allí que me he ido. Una vez dentro del SOU, la chica a la que le he empezado a contar mi problema (principalme...

Pensamientos para una vida

Es curioso cómo la vida es tan completamente cíclica. Hubo un momento en el que salir no me apetecía para nada, no le veía ningún sentido. Luego llegó el punto en el que me veía obligado a recuperar todo lo que creía que había perdido y en realidad nunca había tenido. Ahora, sentado en el sillón de una casa vacía y en el silencio sólo roto por el sonido de las teclas del ordenador, en la soledad de la vida independiente y orgullosa de serlo, la nocturnidad de los bares con música más ruidosa que melódica pierde todo el sentido que, irónicamente, recuperan las tardes de cafés y las cervezas reposadas. En esto pienso mientras miro y recalculo horarios y vidas, mientras pienso qué será lo mejor y cómo podré hacerlo, mientras maldigo al EEES y me acojono de momentos futuros; y me envalentono.

Algo más sobre las pájaras

Di noticia hace poco de un proyecto que me asombró . Hoy podemos ver ya el vídeo que muestra el resultado de todo ese trabajo . Una vez más, enhorabuena y suerte, María . PD: Después de lo del día de la paz, esperaba que alguna señora hablara del Espíritu Santo. Me quedé con las ganas.

Pájaras junto al acueducto

Hace un par de días me llegaron noticias de algo un poco extraño. Al principio pensaba que las pajaritas querían dominar el mundo, pero viendo con quién estaba todo relacionado, pensé que lo peor que podrían hacer los dichosos animales de papel sería aparecer en un buzón por sorpresa . No sería la primera vez. Que alguien hiciera cosas como esta es algo que nunca pensaba que fuera a ver , y, realmente, sigo sin verlo, pero sé que existe . Ideas para este mundo que se acaba. ¡Vaya ironía más necesaria! Me hubiera gustado estar, verlo, sentirlo, pero me bastará -no queda más remedio- con este pequeña felicitación-agradecimiento. Y de paso, mucha suerte, María.