A ritmo de muñeira
De vuelta en casa, tras pasar un apretadísimo fin de semana en Galicia. El grupo de gallegos que nos acogió merece un diez, y Galicia sigue sin querer mojarse cuando estoy de visita. Es la cuarta vez que me paso por el noroeste peninsular y la cuarta vez que veo un sol radiante, aunque es verdad que -y siento rebatir la opinión de Jessica- por allí el calor está más bien de paso: con la temperatura que hizo el día que estuvimos en Santiago de Compostela es con la que soñamos aquí para poder dormir por la noche, es más, allí he tenido que arroparme, aquí necesito pegarme el ventilador a la cama -unos 37º ayer noche-. Galicia sigue verde, y, aunque llena de turistas, bella. El sábado paseé por las calles de Santiago como no lo hice la otra vez que estuve, sí, entré un rato en la misa del peregrino por motivos extrarreligiosos y a los quince minutos -y tras ver que el arzobispo estaría suspenso en Alemán Oral si yo fuera su profesor-, me fui a disfrutar de las calles de piedra que los tur...