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Cuarentena XVII: cine en cuarentena

A pesar de que ya se puede salir a la calle con cierta normalidad, acercarse a los bares y hacer como que la vida empieza a retomar su ritmo, yo sigo prefiriendo estar en casa. Imagino que me he acostumbrado a este espacio propio, al ritmo calmado de las noches de cine en el salón. He visto todo tipo de películas estos días, documentales sobre la Alemania nazi ( A German life ), adaptaciones cinematográficas ( Die Marquise von O. ,  Cirkus Columbia ), clásicos que llevaba años tratando de ver y al final no ( La naranja mecánica , El gran dictador , El séptimo sello ), películas duras de digerir ( Irreversible ), otras que de algún modo están relacionadas con la tesis ( Al nacer el día , Línea no regular )... En fin, me he reconciliado de algún modo con el cine, que llevaba tiempo buscando no ya el momento, sino la situación ideal para ello, porque no es lo mismo ver una película que ver se película, no es lo mismo coger el ordenador y dejar que se reproduzca algo que seguir cierto...

Una verdad

"Elija bien. Lo único que nos queda son recuerdos, al menos que sean lindos, ¿no?" El secreto de sus ojos.  

De técnico a humano

"Ich möchte nicht da sein, niergends sein. Ich halte nicht von selbstmord. Das ändert ja nicht daran, daß man auf der Welt gewesen ist. Und was ich wünschte, nie gewesen zu sein. Ich habe nichts mehr zu sehen: ihre zwei Hände, die es nirgends mehr gibt, ihre Bewegung, wenn sie das Haar in den Nacken wirft, ihre Zähne, ihre Lippen, ihre Augen, die nichts mehr sehen.Wo soll ich sie suchen?"  Walter Faber en la película  Homo faber ------------------------------------------------------------------------------------------------------ Me gustaría no estar aquí, no estar en ningún sitio. No considero el suicidio. Eso no cambia que uno ha estado en el mundo. Y lo que me gustaría es no haber existido nunca. Ya no tengo nada para mirar: sus manos, que ya no están, su movimiento cuando suelta el pelo a la desnudez, sus dientes, sus ojos que ya no ven. ¿Dónde debería buscarla?

La voz dormida

Ayer estrenaron la adaptación cinematográfica de la novela La voz dormida , de Dulce Chacón. Con el mismo título que la obra en prosa, la película de Benito Zambrano acerca los personajes al lector/espectador, transmitiendo dolor, mucho, pero también pasión, en todos los sentidos: pasión por la vida, por los derechos, por los demás; padecimiento. Uno no puede ser objetivo al valorar el filme, no puede por lo que tiene la novela de personal, de propia, por lo que significó y aun hoy significa en el contexto de lecturas que lo sobreviven. Así que, no sé qué dirá la crítica, que parece que no la valorado nada mal, ni qué los posibles espectadores -cansados, cabreados, dicen algunos, como siempre, o muchos, me da igual, de que se repita la historia, de que no se avance y se sigan haciendo películas, se sigan escribiendo libros, sobre la Guerra Civil española-, pero a mí me puso los pelos de punta, solté alguna lagrimilla, que hacía mucho que no soltaba con ninguna película, y me dejó senta...

Edukar

Acabo de terminar de ver la película Los Edukadores, como segunda vez, pero ésta en español, que en alemán no me enteré muy bien cuando la vi, hace cosa de un par de añitos, y no sólo me ha encantado, sino que me ha reafirmado, sobre todo con la frase final: "Manche Menschen ändern sich nie" (Algunas personas no cambian nunca). Sólo tiene un calificativo: Imprescindible. Lo más curioso es que alguien siguió los pasos de esta película en Estados Unidos, y le dio un pequeño susto a Bernard Madoff, el famoso estafador norteamericano, al que le robaron una estatua que más tarde le devolverían, pero colocada en mitad del jardín de su casita con una nota en la que podía leerse: "Bernie (el timador). Lección: Devuelve la propiedad robada a sus dueños legítimos. Firmado - Los Educadores". Si la veis, disfrutadla; si no la veis, vosotros os lo perdéis.