sábado, 31 de diciembre de 2011

lunes, 19 de diciembre de 2011

Versos encontrados: III

III

Recuerdo meses después el aeropuerto:
aquella sala estrecha y cálida,
ajena al frío y a la nieve
que se amontonaba
en las calles y los coches y las sombras.

Recuerdo que me dejé al sueño,
que la espera en solitario
no era sólo física, y el cansancio
y el alcohol
acabaron con los párpados y con el miedo.

Recuerdo haber mirado el reloj sin ver pasar el tiempo eterno,
pero también haber odiado
la espera de la vuelta,
la despedida de nadie y el encuentro
con la realidad
sólo tres horas más tarde,
en otro aeropuerto
con otras calles y otros coches
y más sombras.

M.A.R.

martes, 13 de diciembre de 2011

Suiza en Salamanca

Esta tarde ha comenzado en la Facultad de Filología el seminario "Suiza: 4 lenguas, 4 culturas", que tiene lugar cada dos años en la Universidad de Salamanca.

Esta tarde han intervenido Pedro Lenz y Gerhard Meister, dos autores de lengua alemana, dos freie Schriftsteller (escritores libres, un concepto que se refiere a que son escritores, y ya, que no hacen nada más para ganarse la vida que escribir, ya sea libros, columnas en periódicos, etc. No tengo muy claro el concepto, y no me parece que en España haya nada parecido), y mañana intervendrán Pierre Lepori, de lengua italiana, Antoine Jaccoud, de lengua francesa, y Anita Decurtins-Capaul, directora de la editorial "Casa Editura Rumantscha", especializada en la publicación en retorromance.

Y por la tarde habrá una representación, una especie de performance en la que los autores tomarán la palabra de otros escritores suizos, especialmente en una de las lenguas que no dominen, porque lo importante es la diversidad suiza, la unión de la literatura en sus autores y en sus variedades lingüísticas.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Desde Tallín

En la época de las tecnologías, de las velocidades, de los microrrelatos consecuentes, a mi buzón siguen llegando cartas, paquetes con libros que hacen miles de kilómetros para acabar en una estantería del cuarto de Zafra sin que, muy probablemente, nadie lo consiga leer nunca.

Las cartas que recuerdan que el mundo es más personal de lo que nos hacen creer estos cacharros que, hipócrita yo, utilizamos cada día, y los libros -otro principito- que nos dicen que, en millones de sitios se cuentan las mismas historias, que nos ayudan a entender que el mundo no es tan diferente como nos lo muestran, que lo importante no son las ciudades, sino sus habitantes, los que leen esas historias, y las cuentan.

Los mitos permanecen, cambiando, evolucionando o destrozándose, siempre. El Principito quizá no sea aún un mito, pero su figura empieza a ser mitológica, y su presencia en cientos de lenguas de todo el mundo, lo demuestra.

Desde Tallín, ciudad desconocida por los pies que me sostienen, pasando por Holanda, Väike Prints, una edición azul, preciosa, del principito en estonio.

Gracias, ubetense.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Cervantes de Nicanor.

Se conocía el otro día que el Cervantes se lo dan a Parra. A ese escritor peculiar y fuera de serie que entiende la literatura de una forma bien distinta a la del resto de escritores de este mundo. O al menos de una forma distinta de la de los escritores conocidos de este mundo.

Que Parra era un completo desconocido entre mis lecturas hasta hace poco más de un año y medio y que, a pesar de haber leído y releído Páginas blancas (Ed. Universidad de Salamanca) una y otra vez sigue siendo desconocido, es algo que quiero dejar bien claro.

Fue en Literatura Hispanoamericana, esa asignatura optativa de primer ciclo, donde apareció la obra de este señor como una mala tormenta, rompiendo todos los moldes posibles y sin la capacidad para llegar a entenderla. Aquello parecía de broma. Uno llega a la Universidad creyendo que todo es seriedad, que lo que no es bellísimo no tiene cabida en el mundo literario, pero se equivoca. La poesía de Parra no es lo que toda la poesía ha sido, es un paso más en la ruptura de los tópicos, incluso del pasado histórico-literario. Es una genialidad absurda y elocuente. Es la obra de alguien muy concreto, con más valor que timidez, con una mente muy propia.

Nicanor Parra es, más bien, un proceso, no un resultado.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Un poema de Christian Uetz

Hace poco una profesora me dejó un libro para poder hacer un trabajo, quédatelo, me dijo, ya sabes que me jubilo, tengo otro y no creo que tenga más alumnos este año a los que les pueda interesar o servir, así que, si quieres, te lo regalo. De ese libro es este poema.

Wenn wir keinen Sex haben: es ändert nichts.
Wenn wir uns nicht sehen: es ändert nichts.
Wenn die Wünsche nicht in Erfüllung gehen: es ändert nichts.

Aber das Wort davon ändert alles.

Christian Uetz, aus Das Sternbild versingt.
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Si no tenemos sexo no cambia nada.
Si no nos vemos no cambia nada.
Si no se cumplen los deseos no cambia nada.

Pero la palabra lo cambia todo.(1)

Christian Uetz, de Constelación en fuga.

1 La traducción es de Clara Janés.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Elecciones, mercancía y Venezuela.

A propósito de las elecciones, de los recortes venideros, en sanidad, en educación, de la venta de la dignidad -escasa era la que ya teníamos- de los ciudadanos de este país en concreto, por lo de que votamos nosotros, y del resto, que aunque ahora no voten están igual de jodidos, y de las manifestaciones tardías de ayer, me he acordado de una situación que viví en Alemania este verano.

Conocí allí a un par de venezolanos chavistas -uno vivía en Alemania, el otro sólo estaba de paso-, defensores del gobierno del señor Chávez. No es perfecto, decían, pero es lo mejor que le ha pasado a Venezuela en los últimos años, ha dado educación a quien no la tenía, escasa, sí, porque se han tomado profesores que no están preparados, que no habían hecho prácticas, porque se han necesitado miles de profesores que antes no existían para dar clase a gente, para educar en regiones en las que un colegio era impensable. Lo importante no es la calidad actual, sino que es un comienzo para lo que llegue en el futuro. 

Un par de semanas después de esto, apareció por allí otra chica venezolana, estudiante de Biología o Química, no lo recuerdo bien, en la Universidad de Granada. Ella, sin embargo, decía, me he tenido que ir a España a estudiar porque en Venezuela las Universidades no tienen prestigio, nadie te quiere si estudias en Venezuela, primero porque los medios no son los mismos, no sirven para nada, y segundo porque piensan que allí somos tontos, y es que lo somos, y lo somos porque Chávez ha construido un sistema educativo que no sirve para nada, una educación muy básica que no puede competir en el mundo, ninguna empresa nos quiere.

Me recuerda esto un poco a las elecciones, a la creación de una élite, aquéllos que pueden irse a estudiar a España, o a Estados Unidos, quizá, en el caso de quien viva en España, mientras se deja de lado, sin dignidad ni posibilidades, a quienes no pueden hacerlo o, simplemente, se conforman con estudios en Universidades públicas, entre otras cosas, porque estos estudios a las privadas no les interesan, y de más sabemos cuáles son.

Votar y, acto seguido, vendernos sin que ni siquiera paguen por nosotros.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Machado para el cambio climático

El otoño ha venido.
Nadie sabe cuándo (cojones) ha sido.

Las dictaduras democráticas

"Las democracias de ahora se permiten, más allá de sus fronteras, comportarse como si fueran dictaduras. Las democracias de hoy, en realidad, son las nuevas dictacuras, las dictaduras humanitarias y económicas: lo más hipócrita que hay. Vivimos en una época de hipocresía total, antes regía la violencia pura y dura, pero ahora estamos frente a una violencia azucarada, no menos brutal." 
Peter Handke en la entrevista que le hace Cecilia Dreymüller para El País. 

sábado, 5 de noviembre de 2011

De técnico a humano

"Ich möchte nicht da sein, niergends sein. Ich halte nicht von selbstmord. Das ändert ja nicht daran, daß man auf der Welt gewesen ist. Und was ich wünschte, nie gewesen zu sein. Ich habe nichts mehr zu sehen: ihre zwei Hände, die es nirgends mehr gibt, ihre Bewegung, wenn sie das Haar in den Nacken wirft, ihre Zähne, ihre Lippen, ihre Augen, die nichts mehr sehen.Wo soll ich sie suchen?" 
Walter Faber en la película Homo faber

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Me gustaría no estar aquí, no estar en ningún sitio. No considero el suicidio. Eso no cambia que uno ha estado en el mundo. Y lo que me gustaría es no haber existido nunca. Ya no tengo nada para mirar: sus manos, que ya no están, su movimiento cuando suelta el pelo a la desnudez, sus dientes, sus ojos que ya no ven. ¿Dónde debería buscarla?

jueves, 3 de noviembre de 2011

Conciertos de entrecurso

Este año pinta de conferencias y conciertos, de teatros, ahora que pisamos uno, de menos salir para llegar muy tarde, de más salir para volver después, de siglo XXI, en los libros -los escritos, los por escribir-.

He cogido hoy la programación de Actividades Culturales de la Universidad de Salamanca, y como todo cae tan cerca y las fiestas siempre se alargan más de lo inadecuado, aprovecharemos, lo que se pueda, los precios del teatro, las conferencias gratuitas.

Para muestra, un botón:


Insomnios de noviembre.

Noviembre es ese mes de las despedidas en las esquinas mojadas, de los saludos en los portales, medio iluminados por dentro, a quienes pasan por la calle o a los que cierran el paraguas a la entrada de casa. Noviembre es el mes del té en las noches de insomnio, del frío en los cristales, del calor junto a la calefacción, de los braseros en casa, en aquella casa de siempre. Noviembre es, por tener que serlo, el mes de las lecturas imposibles, también el de las posibles, y el de los versos a escondidas, y el de los besos en todos los cuartos. Este noviembre es todos esos, y, además, éste.

domingo, 30 de octubre de 2011

lunes, 24 de octubre de 2011

Juan del Enzina, teatro en la Universidad

La Universidad de Salamanca recibe con los brazos abiertos la reapertura del teatro Juan del Enzina. Los estudiantes de la Facultad de Filología de dicha Universidad lo recibimos no sólo con los brazos abiertos, sino también con los oídos, por fin, destapados.

Tres años han tardado en reformarlo, ha costado 3,2 millones de euros y puede dar cabida a 380 espectadores.

Situado en el sótano del edificio Juan del Enzina (Anayita), perteneciente por lo tanto a la parte más nueva de la Facultad de Filología, es un espacio escénico que acogerá diferentes obras de teatro y conciertos, proyecciones y todo lo que desde la Universidad y desde la Facultad se proponga y pueda salir adelante.

En tiempos en los que el teatro pasa apuros económicos, y después de que lo cerraran en 2003, creando un movimiento en la Facultad con una sola consigna, "No a la muerte del teatro Juan del Enzina", el teatro universitario y actual, las nuevas tendencias dramáticas y las canonizadas en los manuales de historia del teatro, tienen un nuevo espacio en el que encontrarse.

Esperemos que dure mucho y que sirva para llenar un poco más de cultura la Facultad, la Universidad y, por supuesto, la ciudad.

En Filología estrenamos teatro y, para estrenar algo así, tenemos que tener la ilusión de un niño.

domingo, 23 de octubre de 2011

El conflicto vasco en televisión. Adiós a ETA.

Hace tan sólo una semana veía el programa Salvados, el de Jordi Évole, sobre la política en el País Vasco, sobre el posible fin de ETA gracias a lo debilitada que está, o estaba, la asociación, y a la intervención del propio pueblo vasco, que demostró, en su apoyo a Bildu, un partido político del que muchos recelaban, y siguen recelando, y, por lo tanto, su rechazo de la violencia en todas sus formas. ETA estaba acorralada por su propia gente. No había escapatoria. Ni, mucho menos, sentido.

Hoy el Follonero va a acercarnos otra vez a tierras vascas para contarnos desde allí la noticia.

Pocos hacen lo que se hace en este programa, y es de mención.

La violencia de ETA ha terminado, la libertad está de enhorabuena.

sábado, 22 de octubre de 2011

La voz dormida

Ayer estrenaron la adaptación cinematográfica de la novela La voz dormida, de Dulce Chacón. Con el mismo título que la obra en prosa, la película de Benito Zambrano acerca los personajes al lector/espectador, transmitiendo dolor, mucho, pero también pasión, en todos los sentidos: pasión por la vida, por los derechos, por los demás; padecimiento.

Uno no puede ser objetivo al valorar el filme, no puede por lo que tiene la novela de personal, de propia, por lo que significó y aun hoy significa en el contexto de lecturas que lo sobreviven. Así que, no sé qué dirá la crítica, que parece que no la valorado nada mal, ni qué los posibles espectadores -cansados, cabreados, dicen algunos, como siempre, o muchos, me da igual, de que se repita la historia, de que no se avance y se sigan haciendo películas, se sigan escribiendo libros, sobre la Guerra Civil española-, pero a mí me puso los pelos de punta, solté alguna lagrimilla, que hacía mucho que no soltaba con ninguna película, y me dejó sentado un rato en la silla, recomponiendo el libro, hacía ya mucho que lo había leído, impactado.

La obra, lo dice su director, "va a joder a los conservadores, pero no la hemos hecho para ellos". Queda clara la intención: dar la voz, que estaba ahí, a quienes perdieron. "Esto es el final; cualquier día caerá Barcelona, Para los estrategas, para los políticos, para los historiadores, todo está claro: hemos perdido la guerra. Pero humanamente, no estoy tan seguro... quizá la hemos ganado" (Antonio Machado).

De lo formal, los primeros planos, las caras de los personajes, expresivas, dolorosas.

¿Maniquea? Tal vez un poco, pero, personalmente, es lo que menos me importa.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Artículos en revistas de por ahí: Encuentra placidez la muerte en Cáceres

Escribí hace algún tiempo de un artículo que lo llevaría a uno a Yuste, al Cementerio Alemán, concretamente. Pues bien, el artículo que salió de ese viaje, más literario que periodístico, si es que el primer término se puede aplicar a alguno de los textos que se escriben en este ordenador -y en alemán ya ni digo-, se mandó, como correspondía, a la revista austríaca FM5. Varios meses después de aquello seguía sin saber nada de él, hasta hoy, cuando un email daba la noticia de que lo acababan de publicar.

Esta muestra de pedantería narcisista responde, más que nada, al asombro: ni me lo creo ni me lo explico.

Hice el intento traducir el texto completo -por algún lugar, en una carpeta remota del disco duro, andará- pero no me convencía, extrañamente sonaban impropias las palabras de uno en castellano, y lo dejé. Quizá en un rato libre, alguna vez, lo retome para dejarlo por aquí, para quien aún no sepa alemán y le apetezca leerlo, si es que hay alguien.

El título, Der Tod findet Gelassenheit in Cáceres, es la traducción, más o menos libre, de un verso de Carlos Medrano -"encuentra placidez la muerte en Cáceres"-, del texto Sagrado y físico.

viernes, 14 de octubre de 2011

Valor de cambio

"El marrón da a mi cara un tono amarillento, enfermizo, como si siempre tuviera resaca. Y eso se nota en las ventas" Ken Follet dixit. Citado en El enigma best-seller.

domingo, 9 de octubre de 2011

Nobel para un poeta

El, para mí, desconocido Tomas Tranströmer es el próximo Premio Nobel de Literatura. He estado buscando cosas sobre él, para acercarme un poco más y desconocerlo un poco menos. Impacta saber que el poeta no habla, que tampoco calla, que sólo puede escribir. Me ha gustado este poema:

La estación


Ha llegado un tren. Allí está, un vagón tras el otro,
pero no se abren puertas, nadie baja ni sube.
¿Acaso tienen puertas? Allí dentro hormiguean,
de aquí para allá, seres cautivos.
Por las inconmovibles ventanas observan.
Y afuera anda un hombre, a lo largo del tren, con una maza.
Golpea las ruedas, resuena débilmente. Salvo aquí:
aquí crece el tono incomprensiblemente: un golpe de trueno,
tañido de campanas de iglesia, tono de la vuelta al mundo
que eleva todo el tren a las mojadas piedras del paraje.
Todo canta. Esto lo recordaréis. ¡Continuad el viaje!

Tomas Tranströmer, de La plaza salvaje (1983)

martes, 4 de octubre de 2011

La vida va ya en serio

Las etapas que componen esta vida parece que se hacen visibles al tiempo de haberlas pasado. A veces tomamos decisiones que nos encaminan hacia una u otra. Las naturales no, claro, las naturales son otra cosa, pero de aquéllas que dependen de nuestra consciencia, de las ganas o del tedio, del valor o del miedo, de ésas sí somos responsables, porque ésas nada nos las impone.

Una vez hecha la matrícula, una vez empezadas las clases, aparece el fondo de la cuestión, se revela el principio, se rebela el pasado.

No pensaba que las clases de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada fueran a ser como son, ni siquiera que los temarios se parecieran a lo que ahora se parecen, que bajo nombres largos enmascarados en abreviaturas fuera a verse la literatura desde otro punto de vista. La literatura existe, y es lo primero que hemos aprendido. Existe quiere decir que está viva, que no tiene aún un futuro escrito, que se está construyendo a la vez que nosotros nos esforzamos por estudiarla, comprenderla, criticarla, teorizarla, compararla, abochornarla, humillarla y ensalzarla, porque trabajamos con ella, con la que existe y con la que está por venir.

Los horarios coinciden, mucho, y la duda que me sigo planteando cada mañana es a qué asignatura ir, ¿Lengua Alemana o Crítica Literaria?, ¿Gramática Alemana o Principios y Métodos de la Literatura Comparada?, ¿Historia de la Lengua Alemana o Literatura y Cine? Decidirse parece fácil. Y lo sería si no fuera por las obligaciones.

Acostumbrarse a otra vida universitaria parecía difícil y agobiante, y me da que va a ser duro, pero divertido.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Memoria y futuro

La memoria de uno es selectiva. O quizá ni eso. Es capaz de recordar, o de recrear, y eso ya no sé si sería memoria, sensaciones que tuvo con libros, clases, profesores, encuentros... pero no de unir nombres de autores, títulos, frases, ropa o siquiera caras. Por eso mismo suelo apuntar frases y autores y títulos y pequeños detalles que luego no recordaría y que, a no ser que los anote con mucha precisión, luego no sé ni a qué corresponden ni para qué los copié. Caos.

Pero no por eso uno olvida, es decir, no por eso uno no sabe por qué hace tal o cuál cosa más o menos trascendente en la vida. Uno sabe por qué dejó de querer dedicarse a la traducción, o mejor dicho de querer estudiar traducción, para dedicarse a la literatura, a su docencia. Mucho tienen que ver las clases de bachillerato en eso, los autores desconocidos hasta entonces (aún recuerdo cómo conocí a Ángel González: acababa de morir esa misma noche, y "se suspendió" la clase para leer sus poemas: "Ni Dios es capaz de hacer el Universo en siete días./No descansó el séptimo día./Al séptimo día se cansó.") y la pedagogía, más de inmersión que de agarra-lo-que-puedas.

Ahora, dos años después de haber terminado con todo lo "inservible" para dedicarse a lo "decisivo", uno tiene la sensación de que la literatura falta, de que seis asignaturas de literatura obligatorias para toda la carrera es demasiado poco -eso lo pensamos aquéllos a los que nos gusta, claro, y por supuesto no los señores de la ANECA, pero ése es otro tema-, y si a eso le sumamos que el alemán quita tiempo -leer en alemán, escribir en alemán, estudiar alemán, en general...-, uno quiere obligarse a trabajar más en la literatura, y a que alguien le enseñe algo más. Así que, siguiendo el instinto y lo aprendido en el pasado, quizá por melancolía y por ganas de futuro, uno se tira a la piscina, de cabeza y sabiendo nadar sólo en versión perrito, pero la necesidad del tiempo llama, y es ahora o nunca: el plan de estudios se extingue. Última llamada, sonaría en los aeropuertos, para los estudiantes de la Licenciatura en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Veremos si podemos volar, y hasta dónde llega el viaje.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Esto ya es Extremadura

Hace poco menos de una semana que llegué a casa, al calor sofocante de primeros de septiembre en la dura y vasta Extremadura, en la eternidad extremeña. No es que aquí se viva bien o se viva mal, no es que en los pueblos uno se encuentre con su yo, descubra las posibilidades que se tienen en el caos de las relaciones personales, en las carreras en los metros, en los coches caros y los autobuses atestados de quienes se levantan temprano para ir a trabajar. No, no es nada de eso. La vida aquí es sencillamente diferente, las preocupaciones  no tienen apenas espacio en la extensión, y el paisaje inabarcable e inacabable nos muestra la realidad de un mundo que no queremos ver y que evitamos, que transformamos en idilio irreal porque no somos capaces de aceptar la belleza que no creamos, la que, sin más, existe.

Vuelven los atardeceres rosa del verano al camino, y vuelve el calor insoportable, como vienen y se van, cada año, las cigüeñas, y vuelven los que nunca se han ido.

Recordaba hace poco, y me puse a buscarlo, con motivo del día de Extremadura, un pequeño texto de Javier Cercas:
Extremadura es para mí el olor feliz de la infancia, la limpieza inconfundible de una forma de hablar que me perteneció y que, de algún modo, todavía me pertenece, el susurro perdurable de una legión de antepasados que sobreviven en mí, la hospitalidad antigua de la gente, el color de los atardeceres inacabables del verano, el recuerdo imposible de una patria perdida. Extremadura es para mí el mundo. 
Uno regresa a casa porque le gusta sentir que vuelve, le gusta sentirse aquí, y le gusta saberse de aquí, aunque odie el calor intrínseco, aunque cada vez lo piensen más lejos.

lunes, 5 de septiembre de 2011

De Andalucía a Mannheim

La vida está hecha de casualidades, de ir y venir, de trenes con retraso, de maletas perdidas y esperas, de pasos en calles en momentos concretos, ni un segundo más ni un segundo menos, de platos de salmorejo con tomates de tiendas sin tendero, de karaokes. Y por casualidades conoce uno a gente que demuestra que la realidad no tiene límites ("Resulta bochornoso que la realidad no imponga límites", comenta Marías en Los enamoramientos), que hay quien (sobre)vive en ciudades desconocidas, con idiomas desconocidos, y que encuentra trabajo, y tiene suerte y tuvo un pasado, y tendrá un futuro.

Uno no sabe ya, parece ser, demostrar en público sentimientos, ni tan siquiera sensaciones, sólo sabe reconocer que lo siente con líneas como éstas. Cuando escucha abre bien los oídos, sin contestar una palabra -por incapacidad, por falta de necesidad-, sin sorprenderse por nada aparentemente, y sintiendo por dentro la valentía de quien narra, sufriendo con él, alegrándose por él.

En Mannheim queda, con su rutina de platos de cocina y sus delantales negros y color burdeos, con Margarita, el tabaco y la taza, con los tejados de las casas vecinas desde la ventana de la cocina, con la soledad y las ganas y la esperanza puesta en el presente, un andaluz. Con diarios. Con días. Con noches.


domingo, 28 de agosto de 2011

Dije que volvería

Llegué de Berlín hace justo, hoy, una semana. Digo lo de hoy porque faltan más de once horas para que se cumpla, con justicia, la semana. El viaje no fue demasiado cómodo al ir, mucho más al volver. Nueve personas en una furgoneta que recorrió Alemania entera, desde la Hauptbahnhof (estación central) de Heidelberg hasta la estación de Westkreuz (Cruce Oeste) en Berlín. Seis horas y media de camino con dos paradas de unos quince minutos y unos asientos duros y estrechos, además de un silencio absurdo, para más de 600 kilómetros. Si esto se lo dijera a mi abuela no sería nada comparado con andar día y noche para llegar a Córdoba, o a Puertollano, o a casa, pero los tiempos no son los mismos (ni tampoco el año).

Berlín sigue como estaba. Grande, majestuosa, destruida y reconstruida, pisoteada por miles de turistas a cada segundo, y descubierta por cientos de personas como una ciudad que es mucho más, que merece mucho más, que tiene mucho más, cada día. Paseando junto a la East Side Gallery nos encontramos, sin saber qué era exactamente, con el festival Love Parade: decenas de camiones cargados con equipos de música que no cabrían en muchas discotecas y centenares de personas bailando, gritando y cantando detrás de ellos. En uno de esos camiones, no recuerdo muy bien la frase, había una tela blanca con letras marrones que decían algo así como -en alemán- "Berlín no es más. Berlín es todo lo que puedas buscar", seguramente, en sentido estricto, no sea así, seguramente haya cosas que no van a estar nunca allí y que la gente las busca, nunca se puede tener todo, ¿qué sería de la felicidad, entonces?, pero dejando de lado el sentido estricto de todas las cosas, en Berlín se encuentra siempre lo que se busca, quizá, dirán los más escépticos, como en cualquier capital del mundo (eso sí) occidental. Berlín está hecha de simplicidad en lo físico y de complejidad en lo moral, de hundimiento y destrucción y recomposición y necesidad.

Berlín, como todas las ciudades, es sus habitantes, y es, podríamos decir, una maqueta del mundo a escala ciudad. Sólo que, a veces, las maquetas cambian: un hospital, un puente, una calle, una figurilla; y, entonces, se trastoca un poco el mundo.

La vuelta duró más de diez horas en tren (Berlín - Magdeburgo - Sangerhausen - Kassel - Fráncfort del Meno - Heidelberg), pero había tiempo para leer, para escribir, para fotografiar y para pensar, pero, sobre todo, había espacio.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Correo no electrónico

Ya llevo casi dos meses en el barrio de Handschusheim, en Heidelberg, y no es que me sienta casi como en casa, es, simplemente, que estoy haciendo una casa de esta habitación en la que paso las noches más despierto que dormido. El número de libros aumenta considerablemente gracias a los Antiquariat que venden libros rarísimos, antiquísimos y seguramente descatalogados a precios de risa, a Reclam, que con calidad de libro de bolsillo tiene unos contenidos que podríamos comparar, quizá, con los de Cátedra en España, pero a precios absurdos (Kafka, dos euros, Hauptmann, uno sesenta), y a mis ganas de comprar libros para no saber cuándo podré leerlos.

Además de la pequeña colección de libros que se está montando encima del escritorio, justo a mi izquierda ahora mismo, llegan cartas, postales, sorpresas por correo. La última desde Plasencia, como, curiosamente, muchas otras veces, pero con una remitente diferente. Con postal incluida, y con una caligrafía casi perfecta a pesar de los tópicos, a uno le escriben a Alemania, como si realmente estuviera en casa, y es que, para sentirse en casa, sólo hace falta que alguien sepa que quieres sentirte así. La chica del espejo.

domingo, 7 de agosto de 2011

Colecciones por correo

Uno colecciona cosas. Pocas. Las justas, seguramente. Y entre las que colecciona con cierto apego y desde hace unos cuantos años se encuentra un libro, una historia, más bien, en muchos libros y en muchas lenguas. Coleccionar Le petit prince es algo que uno no sabe muy bien por qué, pero lo hace. Y hoy ha llegado hasta Alemania uno más para esa pequeña colección. En polaco (Mały Książę) y con una escueta postal dentro.

Esta mañana, cuando salía hacia Mannheim para trabajar he echado un vistazo al buzón comunitario de la casa, el único que hay y en el que se acumula la correspondencia de unos quince vecinos que, honradamente, la dejan en el cesto o la llevan a la puerta correspondiente de la casa correspondiente para que el vecino al que le corresponda lo reciba. Y además de unas pocas cartas para conocidos y desconocidos (míos, claro está) había un gran sobre blanco con letras reconocibles que no era, a priori, para mí. He vuelto hace escasos veinte minutos y tenía correspondencia, en ese mismo sobre con esas mismas letras que, ahora, tenían como dueñas unas manos con un nombre seguro y no hipotético.

Gracias, Adelita.

PD: Muchos /k/ hay en este texto. Serán de casa.

miércoles, 3 de agosto de 2011

2011: Max Frisch y la Universidad

Es 2011, y se cumplen 100 años del nacimiento de una de las voces más importantes de la literatura en alemán del siglo XX. Y, casualmente, se cumplen 20 años de su muerte. Se puede celebrar de todo este año relacionado con Max Frisch (Zürich 1911 - 1991). Para conmemorarlo, las universidades alemanas tienen una serie de proyectos programados, recitales, conferencias, exposiciones... La Universität Heidelberg, siguiendo esta corriente, y quizá con alguna intención de provocar a los estudiantes, ha ido repartiendo por los comedores un texto adaptado -a las circunstancias del momento y del lugar- del autor suizo, correspondiente a la obra Andorra (1961):


Wenn bloß kein Platzregen kommt über Nacht! Nämlich seine Uni ist nicht so weiß, wie sie tut, das hat sich herausgestellt, nämlich seine Uni ist auch nur aus Studierenden gemacht, und die Studierenden sind bunt, und wenn ein Platzregen kommt, das saut euch jedesmal die Tünche herab, und man sähe was drunter so alles fault, eure schneeweiße Tünche von eurer schneeweißen Uni. (nach Andorra)


 Traducción (,o intento): ¡Ojalá no aparezca un aguacero esta noche! Porque su Universidad no es tan blanca como quiere aparentar, está demostrado, porque su Universidad está hecha sólo de estudiantes, y los estudiantes son multicolor, y si llegara una tormenta, que siempre os saca a relucir los colores, y se viera todo lo que se pudre debajo, vuestro color blanco nieve, de vuestra Universidad blanco nieve. (a partir de Andorra)

sábado, 23 de julio de 2011

En Salamanca se lee

La constancia no ha estado nunca incluida entre las virtudes de uno. Ni la constancia ni la valoración del trabajo propio. Todo puede mejorarse, siempre. Y supongo que eso lleva a un estado de mediocridad autoimpuesta, o impuesta por naturaleza, váyase usted a saber. De esto, de la mediocridad y de lo que le cuesta a la gente reconocerla, hablaba hace poco con alguien cuyos proyectos salen normalmente a flote, porque son buenos. A uno quizá le gusta ser mediocre, es mucho más fácil no tener que responder a un esfuerzo constante al que, por otra parte, no sabe si podría hacer frente. La falta de constancia, supongo.

Pero hay quien elige los caminos difíciles, y ésos son los que acaban consiguiendo lo que los demás nos dejamos sin hacer. Presentarse sin complejos con su obra ante quien va a criticarla, sabiendo que lo que ha hecho está bien.

Quizá algunos tengamos la desgracia, o la suerte, según se mire, de no ser más que críticos, espectadores, lectores de una obra cualquiera, mientras que otros, con las puertas abiertas por la valentía, nos darán a los demás qué leer, qué ver, qué criticar.

En Córdoba se crea.

lunes, 18 de julio de 2011

75 años antes de hoy

Hoy. Justo hoy. Hoy se cumplen 75 años desde que se comenzara a destruir la democracia en España. Adiós a la República y sus avances democráticos, culturales, sociales... Hoy. Justo hoy. Hoy no estamos de celebración,  recordamos la desgracia, el horror, el dolor, la muerte, las ganas perdidas entre el fuego y la traición, las ciudades destruidas... Hoy. Justo hoy.

domingo, 17 de julio de 2011

La soledad de los libros

Ya llevo en Alemania más de dos semanas, casi un cuarto de la estancia total, y sigo creyendo que no estoy aprovechando el tiempo como debería. El tema de encontrar trabajo parece que está encaminado, no sé si serán sólo apariencias, los relatos que empecé se han quedado sólo en comienzos, las notas que he ido apuntando no sé si servirán para algo y las lecturas me he propuesto retomarlas hoy. Bueno, ayer.

Acabo de terminar de leer El Palacio de la Luna (Anagrama) de Paul Auster, y he de reconocer que todo lo que había leído sobre él es poco. No es que me haya gustado por la “feliz” historia, quizá tampoco por ser creíble, pero tampoco es poco real, es decir, las casualidades, esa improbable ristra de encuentros y desencuentros con el pasado y el futuro es, por prácticamente imposible, lo que hace la historia más cercana y más plausible, y también más trágica. La soledad, tan común en un mundo superpoblado, habita en cada una de las páginas de la novela.

Ahora me propongo empezar Campo de amapolas blancas (Tusquets), recomendación y ganas. Las ganas, de hace tiempo, la recomendación de no hace mucho, pero ahora que me recuerda a alguna conversación y alguna cena inesperada en la Plaza de Anaya, hace más cercana Salamanca. Como los emails. No pude evitar comprar el libro en la Feria del Libro de Madrid cuando pasé por la caseta de la editorial.

Dejarse a la lectura.

domingo, 3 de julio de 2011

Primeras sensaciones en la vuelta a Alemania

Llegué a Alemania hace tres días. El tiempo en Heidelberg es más bien fresco, y mi ropa para el frío es más bien escasa en estos momentos, espero que el no empeore la cosa.

Es tarde ya, son más de las once y todo el mundo duerme en la casa de Handschuhsheim, en Heidelberg. Todos excepto yo. Aún no he conseguido acostumbrarme al horario alemán, ni al de comidas ni al de trabajo, pero espero no tardar demasiado, porque pasarse todo el día cansado es horrible.

Me esperan dos meses largos, supongo, de lecturas y de escritura, y ya he empezado también a buscar trabajo, pero no sé cómo se dará la cosa, porque de los primeros sitios a los que he ido he salido igual que entraba.

lunes, 20 de junio de 2011

Hablemos de política: La cuestión de IU en Extremadura

La cuestión en Extremadura se ha puesto interesante, y eso que ya lo estaba. IU-Extremadura va a abstenerse en la investidura, esto, traducido, es que va a permitir que el Partido Popular gobierne en la región, algo que no había hecho nunca.

La decisión va a traer cola. La dirección federal de IU estaba completamente en contra, y fue promesa electoral, de dejar gobernar al PP en cualquier lugar si estaba en sus manos. Lo ha estado, y en Extremadura IU se ha rebelado. No es fácil explicar esto, tampoco es muy fácil entenderlo, pero en Extremadura muchas cosas se ven de forma diferente. Obviando revanchismos y problemas localistas que no vienen al caso, IU va a abstenerse, desde mi punto de vista la mejor opción, por poco comprensible que parezca. Las opciones que tenía el partido eran: abstenerse y propiciar que gobernara el PP, votar en la investidura a Vara y formar oposición, o pactar con Vara y pertenecer al gobierno.

El hecho de que IU se abstenga supone, no ya que llegue la derecha a Extremadura, bastión socialista hasta hace bien poco, y más de izquierdas que de derechas, según se desprende de la suma total de los votos por inclinaciones hacia uno u otro costado, sino que el partido ha decidido no venderse. Se venía advirtiendo desde la campaña que IU no sería colchón ni muleta de nadie. Y lo va a cumplir. El PSOE ha caído por su propio peso, por su mala gestión de una crisis de la que ha intentado salir con propuestas neoliberales que no le han funcionado, y ahora, cuando necesita ser salvado urgentemente para no hundirse más en el hoyo que se ha ido cavando, ahora y sólo ahora, es cuando pide la ayuda de IU.

Y es aquí cuando llega la cuestión del voto útil por la que tanto se critica a IU, que ha dejado llegar a la derecha, según dicen. Vamos a pasar por alto la tan trillada frasecita de que el PSOE ya era la derecha, pero aun así, ¿quién dice, o dónde está escrito que IU tenga que apoyar al PSOE? más aún, ¿por qué debería IU apoyar a los socialistas cuando éstos han obviado la voz de la izquierda, de toda ella, a lo largo de mucho tiempo? IU-Extremadura lo único que ha hecho, ha sido no venderse, su apoyo no va para nadie, una postura bien difícil y que, aun sin ese apoyo a nadie -será oposición, a pesar de la opinión del señor Fernández Vara-, ha conseguido que los otros dos partidos que van a estar presentes en la Asamblea de Extremadura tomen en serio los doce puntos que IU ha propuesto.

Creo que no hace falta recordar que Izquierda Unida no ha sido la que ha perdido ocho diputados en la asamblea, sino el Partido Socialista, ni tampoco que la muestra de democracia interna en la federación extremeña ha sido ejemplar.

El problema ahora es saber cómo se desarrollará esto, y ver si hay o no sanciones hacia IU-Extremadura desde la dirección federal, poco amiga de esta abstención.

En resumen, quienes están descontentos son aquéllos que temen a la derecha y acabarán votando en unos años al PSOE, y quienes aprobamos la decisión somos los que creemos que esto reafirma a IU como una fuerza independiente y para nada cómplice, al menos en Extremadura, del bipartidismo que asedia a este país.

IU retoma la libertad de la que carecía, sin tener que rendir cuentas a nadie, representándose a sí misma y a sus votantes, le pese a quien le pese.

domingo, 19 de junio de 2011

Crisis en (pagar) el teatro.

En Público aparece hoy la noticia "Los festivales de teatro arrancan bajo mínimos". La cosa es: ¿cuándo ha habido abundancia en el teatro?

Lo peor de todo es que las compañías se la juegan (la existencia), mientras que nosotros, espectadores, los vemos felicísimos actuando. La magia del teatro, será. Y la imperturbabilidad de quien maneja las perras.

Mutis por el foro.

Bienvenidos a la triste realidad dramática, y a la atroz de los recortes.

viernes, 17 de junio de 2011

En verano hay

Los últimos días han sido de cambios, de despedidas, pero también de encuentros.

Hay quien me comenta ideas y proyectos, ilusiones, en el fondo, con una pasión y unas ganas que ya las quisiera yo para mí, y que te acoge, que te lleva de ruta por Segovia, que te lleva a tomar café con todo lo que eso supone.

Y hay quien se va y quien se va a ir, quien llora por las despedidas y quien tiembla con el futuro más inmediato. Hay de todo. Hay piso nuevo en Salamanca y deja de haber el antiguo, con su espacio, con sus huecos, con su vacío completo, con su silencio sin radio, con su oscuridad sin sombras ni oportunidad de luz.

Hay un verano, cientos de caminos, de rutas, de posibilidades, de trasbordos, de trenes, de vuelos, de canciones, de páginas, de maletas y, sobre todo, esta vez más que nunca, de relatos por escribir.

Aún sin vacaciones, comienza el verano.

jueves, 16 de junio de 2011

Canciones en el camino: Reflexiones: Me acord(ar)é de ti

No hay más motivo ni razón que me acordé de ti, no hay más motivo que ése, que esta canción que sonaba en la radio del coche, desde casa y de camino a casa; y la vida te dará los besos que tú puedes dar, o no, pero seguramente sí, cuando se pueda, sin cuentos, sin verdades ni mentiras, sin nada, sin olvidar, sin recordar aún, con el cuento aprendido y sin hacerle caso, jugando con fuego, enseñando besos y escondiendo frases, creciendo y como un crío todavía, muriendo con cada kilómetro, con cada segundo, con cada sol, buscando el principio, y la solución de una ecuación con miles de incógnitas.
Todo cambia, nada sigue igual, por mucho que diga. Todo sigue como estaba, nada cambia, por mucho que me contradiga.

domingo, 5 de junio de 2011

Y yo me iré

Me empiezo a ir sin terminar del todo.

Llueve en Salamanca esta tarde, pero, a pesar de ello y de las nubes oscuras que se ven sobre todo el cielo, desde una de las puertas del balcón del salón de mi casa, se ve un hueco bien claro en el cielo. La lluvia no es fuerte, ni estridente, y me recuerda al primer verano en Alemania. Se nota, supongo, la cercanía del viaje.

He estado limpiando el salón, la habitación, los huecos y los recuerdos, he desempolvado momentos y armarios que ya nunca más volveré a usar. Desde pronto. Me voy. Este piso que pronto dejaré, no ya menos de un mes, sino, si todo va bien, menos de quince días, ha sido mi refugio durante el curso. Diez meses, algo menos. Y he de reconocer que he vivido más que a gusto entre estas pocas paredes, con esta cocina a trozos y a plazos, con los pocos muebles y la falta de televisión. Pero no ha sido mi hogar. No habré sabido, digo yo, construirlo como tal.

He apagado la música, la radio también está apagada, y me he tumbado en la cama a pensar cómo organizarlo todo, cómo meterlo todo en cajas que no volverán a pasar por aquí, cómo llevarme los libros, la ropa, los pocos muebles propios, etc. de un único viaje con el coche sin la obligación de volver para encontrar el vacío donde antes había aún futuro. Y me acuerdo de Marco Stanley Fogg, vaciando su casa de libros que va leyendo para vivir lo que su tío, para comer de ellos, de su venta. Y del vacío de su piso. El mío no quedará tampoco así.

Pero la sensación es extraña, tener que meter todas las cosas en cajas, como cuando vas a tirarlas, cambiar el rumbo en dirección a casa, cambiar de ritmos, de vecinos... Cambiar, en definitiva, irse, definitivamente.

Nunca, desde hace unos días que lo releí, había sentido tan cercano "El viaje definitivo", por el irse, por las campanas de San Esteban, por los pájaros que, ahora, como si leyeran lo que escribo, cantan.

lunes, 30 de mayo de 2011

Un poema de Ángel González (y su encuentro)

Desobedeciendo al tiempo y a las prisas, no he agarrado Padres e hijos para leerlo, sino para meterlo y sacarlo de la mochila una y otra vez a lo largo del día. Lo que sí he cogido para leer es Palabra sobre palabra, y eso ya lo he hecho una y cientos de veces, pero como lo leo sin prisa y sin agobios, y lo leo según lo abro, porque siempre me parece que nunca voy a llegar al final leyendo metódicamente, lo he abierto esta vez por un poema que me ha parecido maravilloso, así, sin más, un descubrimiento que realmente no lo es, porque, creo, ya pensaba lo que dice el texto, pero claro, de pensarlo inconscientemente, como se piensa todo en mi materia gris, es decir, sin saberlo y sin darme cuenta de que no lo sé, y sólo gracias al texto uno lo descubre y no puede criticarlo porque lo comparte, a escribirlo, como sí lo hace la materia gris del gran poeta ovetense, no es que haya un gran paso, no, es que hay toda una galaxia de pasos no encontrados.

También un nombre puede modificar un cuerpo


Si te llamaras Elvira,
tu vientre sería aún más terso y con más nácar.
Pero tan sólo el nombre de Mercedes
depositado por mis labios en tu cintura
condensaría la forma de esa espuma indecisa
que recorre tu espalda cuando duermes de bruces.
Respóndeme cuando te diga: Olga,
y verás que en tus pechos un rubor palidece.
El nombre de María te volvería traslúcida.
Guarda silencio si te llamara por un nombre
que no pronuncio nunca,
porque si entonces respondieses
tus ojos -y los míos- se anegarían en llanto.
Una prueba final;
                         cuando sonríes,
te pienso Irene,
y la sonrisa tuya es más que tu sonrisa:
amanece sin sombras la alegría del mundo.
¿Y si te llamo como tú te llamas...?
                                                    Entonces
descubriría una verdad:
En el principio no era el verbo.
el nácar y la espuma,
la palidez rosada,
la transparencia, el llanto, la alegría:
todo estaba ya en ti.
Los nombres que te invento no te crean.
Sólo
       - a veces
son como luz los nombres... -
                                            te iluminan.


Ángel González

domingo, 29 de mayo de 2011

"La voz del pueblo no puede ser ilegal", en Salamanca con Barcelona.

Salamanca aún está temblando. Por sus calles, cientos, diría que un par de miles, de personas han mostrado su indignación hacia el sistema, hacia el paro, hacia la educación, la guerra, la precariedad laboral y, seguramente sobre todo, la actuación de los mossos d'esquadra hace dos días en Barcelona, además de un seguro y largo etcétera.

La manifestación ha comenzado en la Plaza Mayor a las seis de la tarde, y yo, en mi tarea de buscapiso de hoy, pensaba que me la iba a perder, pero no. Justo cuando estaba en la Plaza de la Libertad, una marea de personas arrastraba a su paso la mala fe de quienes no creían en el movimiento, ni en los jóvenes, ni en la sociedad de este país en crisis. He querido esperar, ver hasta dónde podía moverse la gente, por fin, en Salamanca, pero no me he quedado hasta el final de la ola. Un ataúd en el que se leía "democracia", tambores para animar el ambiente y que las consignas no decayeran, y carteles, pancartas, como aquél que decía "La voz del pueblo no puede ser ilegal". Para algunos se ve que sí.

La manifestación ha avanzado a paso lento hasta la Subdelegación del Gobierno, en la Gran Vía, y luego, desde allí, ha vuelto a la Plaza Mayor que, ahora puedo asegurarlo, estaba completamente llena de gente, ya fuera sentada en el suelo, de pie, huyendo del sol, intentando oír lo que decía quien, a través, del megáfono, leía lo que leyera, o reclamaba lo que reclamara en cada momento, o, también los había, impasibles en las terrazas de los bares. A estos últimos se les ha gritado con fuerza aquello de "no nos mires, únete".

Desde el "no nos representan" hasta "Barcelona no está sola", los cánticos de los que nos reuníamos allí para pedir más libertades, un sistema más justo, una sanidad o una educación mejores, y demás exigencias necesarias que se les hace a los gobernantes desde aquí, todos, se coreaban al unísono, o más o menos, y con las ganas y las fuerzas de quien se sabe ostentador de un poder que le pertenece y que no piensa dejar escapar, otra vez, a las manos de políticos corruptos ni banqueros especuladores.

Salamanca ha despertado, como otras muchas ciudades españolas, por fin, y ha despertado indignada y, según rezaba también algún cartel, queda prohibido volver a dormirse.

Al final, en la plaza, en el turno de palabra abierto, una chica ha leído:

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.

Mario Benedetti

Nos quedan muchas cosas por probar, importantes además, pero hemos cogido la cuchara y estamos dispuestos a saborearlo todo con delicadeza.

lunes, 16 de mayo de 2011

La indignación y Kafka

Como en las historias de Kafka, quien sufre el castigo es el menos culpable de todos. Pero contrariamente a Kafka, Josef K. por fin, se rebela, no acepta que lo juzguen por algo que no ha hecho; no acepta la culpa ni la degradación del exilio Gregor Samsa. Los ciudadanos españoles han salido a la calle, aunque parezca mentira.

No sé si esto puede considerarse un cambio, pero al menos es un intento. Lo que es seguro es que el mensaje de Hessel ha llegado, y bien unido al de Sampedro: se ha perdido el miedo a indignarse. Esperemos que sea verdad.

Mañana veremos la repercusión en los medios, pero de momento no parece que vaya a ir demasiado lejos, el FMI parece más importante que las movilizaciones en toda España: se nota quién maneja el cotarro.

sábado, 14 de mayo de 2011

Más proyectos no míos

Hace poco di cuenta aquí de cómo un sueño se cumplía: Las pajaritas volaban a Barcelona sin escala. Ahora, otro proyecto de la misma cabecita pensante busca volar más lejos, mucho más, y como ya hemos visto que se tiene merecidas las ganancias, le daremos "publicidad". Bendita ironía.

martes, 10 de mayo de 2011

Sobre los sueños

Er sagt: "Meine Frau ist eine Träumerin". Wenn träumen heißt, das sein wollen, was man ist, dann will ich eine Träumerin sein. 
Die linkshändige Frau, de Peter Handke

Soñar ser, ser lo soñado o soñar siendo. Cuando los sueños no son más que realidades necesarias, entonces no hay más remedio.

Traducción: Él dice: "Mi mujer es una soñadora". Si soñar quiere decir querer ser lo que una es, entonces quiero ser ser una soñadora.

lunes, 9 de mayo de 2011

domingo, 8 de mayo de 2011

Plasencia en los buzones

Este descuido repentino del blog ni siquiera sé a qué se debe. Seguramente a la falta de complicidad con las ideas. Seguramente.

Pero he de romper, por fin, el silencio autoimpuesto, porque mi buzón así lo quiere. En las últimas dos semanas ha recibido bastantes cartas -muchas de ellas eran para otros, pero debe de ser que el cartero no sabe mirar los números de las casas, no lo entiendo-, pero dos eran para mí.

La primera la recibí en Zafra, justo cuando salía camino de la estación para volver a Salamanca, era una carta sin remite, escrita con letra cuidada y clara. Ya al abrirla se tocaba -y se veía-, sin leer más, quién firmaba. Me sorprendió, porque no se esperan cartas de gente con la que no se tiene contacto reciente. Y era una carta de tres páginas, íntima, personal e intransferible. Propia. De esas que ya no se llevan, pero que traen recuerdos y sensaciones varias. Ríos, sonidos. Pasados en lucha, presentes difusos.

La segunda ya la recibí en Salamanca, era un sobre extraño -ni siquiera lo era- que contenía dos postales y un regalo. Dublín -desde Barcelona- y Barcelona. Junto a estas dos postales de partes tan distantes, la enseñanza de disfrutar cada segundo, acompañada de una pajarita en la que se puede leer "Berlín espera". Creo que nunca en un sólo sobre me habían mandado tantas partes de partes del mundo. Con sus correspondientes tópicos y sensaciones tangibles en el recuerdo.

Todo ocupa ya su lugar correspondiente. Todo lo ocupará en el futuro.

Porque Berlín espera para quedarse. Porque el pasado siempre vuelve.


Gracias, placentinas.

jueves, 21 de abril de 2011

Entre líquenes y musgo y tiempo

La carretera es más bien estrecha, dos coches caben sólo con cuidado. El tiempo está revuelto: oscuras nubes y, a veces, algún pequeño arcoiris aparece en lo lejano del cielo. Junto a la carretera, a la izquierda, una pendiente eterna y finita, verde, cargada de tomillo y de retama, pide la contemplación, nada más.

Por esa carretera el mundo deja de importar, y la vida se convierte en descanso y belleza, aun sin serlo del todo.

Siempre he querido ir y seguir yendo a estos sitios, aquéllos que habitualmente olvidamos entre el bullicio de las ciudades, entre los atascos, el humo y la falta de tiempo. Lugares en los que el tiempo no corre como en otras partes, sino que depende de la velocidad del ritmo del río. Lugares que -menos limpios esta vez que la anterior- son sin prisa y sin altanería.

No nos lleva a estos sitios el destino, sino la intención de encontrarlo.
No nos lleva a estos sitios el destino, sólo la búsqueda de todo.

domingo, 3 de abril de 2011

Artículos de no viajes

Me propongo, o mejor, me imponen, escribir un artículo para una revista austriaca, y no es que me importe, no, es, simplemente, que en alemán lleva más tiempo del debido, y eso supone abandonar otras tareas, pero bueno, no es que me disguste la idea.

Al principio no tenía ni idea de qué tema elegir, Javier Marías, pensé, hipertraducido y omnipresente en las librerías alemanas que conozco, no sé en Austria, pero supongo que igual. Lo descarté. Pero no lo hice con mala intención, sino porque tendría que leer todo lo que no he leído de él, que, he de confesar, ha sido bastante poco, pero me atraía la idea de un reto literario. Falta de tiempo. Imposible.

De repente me acordé de algo, de un poema, "Cementerio alemán, Yuste", de Álvaro Valverde. Alemán y no austriaco, pero bueno. De todas formas, si pienso hablar de Yuste, no puedo pasar por alto el monasterio, y con él la figura de Carlos V, de la casa de los Habsburgo, Austria. Así fue la idea, sin más. He recogido todos los poemas de la antología de Elías Moro sobre el lugar, los he leído y pienso releerlos, grabarlos, si hace falta. 

Iré a Yuste, claro, en Semana Santa si nada lo impide.

CEMENTERIO ALEMÁN, YUSTE
Lugar de vanos olivares, en efecto,
y de un hondo silencio que murmura
en la tierra sin llanto de la historia
bajo simétricas cruces, en la decisiva
alineación con que se enfrentan al olvido
ciento ochenta y dos soldados
alemanes caídos sobre España
en el azar perpetuo de dos guerras.

No viste la hierba sus méritos
en el aire, la precisión y el arrojo
de sus actos bajo el mar, el miedo
o la avidez de sus hazañas… la valentía, en suma,
de tanta irreparable juventud
sino esta paz continua que ahora,
en tierra extraña, los acoge y enumera,
lejanos camaradas compartiendo
el impensable honor de una belleza ajena
y misteriosa, que sin embargo os conmueve.

Estáis sentados frente al crudo silencio
-aún no ha sido rebasado por las aguas-
del capitán Otto Hartmann
y sus treinta y siete marinos, implacables
escoltas en la hora sin límite del espanto.

Más allá, bajo tupidas sombras, el viento
borra los impacientes labios de Gerhard Schütt,
que aprendió a matar sin haber besado nunca.

Cenizas de la Historia, son sólo historias
necesariamente anónimas, sin duelo,
heladas flores de un invierno sin fin,
apilados renglones de sangre y olvido.

A veces, el sueño de la vida os trae,
como ahora, y os hace bajar la voz
asomados a la borrosa verdad
de nuestras edades, a nuestros nombres
sin rostro que torpemente pronunciáis.

¿Buscáis acaso una señal que afirme
vuestra hora y os haga merecedores
de la urgencia o la felicidad?

Sabed
que toda paz requiere una derrota,
que la memoria no descansa en lápidas
ni inscripciones, que un mismo suelo
-doblemente extranjero- cruza
nuestras sangres con la vuestra
dando lugar al rumor que ahora escucháis.

Sabedlo: nada termina
para siempre. Nada sucede
para nada.

Daniel Casado (Oscuro pez del fondo)

viernes, 25 de marzo de 2011

Crecer en tiempos de crisis

Leo en Público: "Si las diferencias se han ensanchado es también porque las comunidades más pobres son un poco más pobres, con excepción de Extremadura. La comunidad más humilde en renta por habitante de España ha logrado estrechar ligeramente su diferencia con el resto, hasta pasar de una renta media un 31% menor a la media en 2007 a estar un 27% por debajo del promedio. Su buen comportamiento durante la crisis (su escasa exposición al ladrillo la ha hecho caer menos o en línea con la media) y sus buenos registros de la última década (fue la comunidad que más creció) han causado esta mejoría."

No sé si sentirme orgulloso por no habernos dejado vencer por el ladrillo, si entristecerme por ser los más pobres, o si reconocer que, seguramente por ser humildes, como dicen, no había quien construyera tan a lo bestia. Pero bueno, al menos crecemos a pesar de todo.

domingo, 20 de marzo de 2011

Supremacía celestial

"Los pilotos, la gente de la aviación militar llamamos supremacía aérea a la situación en la que el grado de dominio del espacio aéreo en una zona determinada, el control sobre todo lo que se pueda mover en los cielos de ese territorio que estamos considerando, es total. Así de absoluto y determinante. Y aquí es a donde queríamos llegar, efectivamente la supremacía aérea es determinante para lo que suceda en la superficie de la tierra que se encuentra bajo nosotros. Esta es la situación que casi inmediatamente, tras el despliegue de fuerzas aéreas coaligadas, se ha conseguido, se está consiguiendo en Libia."
Carlos Gómez Arruche para El País 


Y el hombre se hizo Dios. Y destruyó el mundo, porque vio que era bueno.

sábado, 12 de marzo de 2011

Madrid 2011

Vuelvo a Madrid por primera vez desde que terminara de leer La forja de un rebelde, la tercera parte, concretamente, La llama, y tengo la sensación de que me encontraré un Madrid muy distinto del real, pero también sé que no alcanzaré a ver y oler todo lo que Barea describe en su libro. El horror.

,,Noch wir haben die Heimat nicht verloren/unsere Heimat ist heute vor Madrid“

lunes, 7 de marzo de 2011

Crematorio: versión TV

Uno peca, muchas veces, de conformista, otras de falto de conocimientos y alabador de una crítica. Quizá sea esta una de ellas, aunque lo dudo. Crematorio (Anagrama), uno de los libros que más me ha impactado en mi concepción literaria, inspira una serie de televisión que empezará a emitirse esta noche en Canal+.

Ya advierten que tiene otro tono distinto al del libro, y me alegro, así se evitarán demasiadas comparaciones con una novela cruda, dura, crítica y realista. No he leído nada más del valenciano, y mira que tengo ganas. Junto con Luis Landero, Chirbes es uno de los que puedo decir que me encantan, me atraen, porque, sobre todo, no sabes lo que vas a encontrar en esas novelas.

No veré la serie, a no ser que SeriesYonkis o algún sucedáneo me lo permita, pero espero que esté a la altura del libro, eso sí, en su formato.

sábado, 5 de marzo de 2011

A través de la historia

"Como aquella mujer a la que dispararon a través del agujero de la puerta, porque no quería abrir. Y la mataron delante de su niño de doce años. Y luego se la llevaron para enterrarla, por la noche, sin que nadie se enterara, y  como no cabía le cortaron la cabeza con la pala."


Así cuenta la historia quien la conoce. Cruda.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Feuillet sans date

Le mieux serait d'écrire au jour le jour. Tenir un journal pour y voir clair. Ne pas laisser échaper les nuances, les petits faits, même s'ils n'ont l'air de rien, et surtout les classer. Il faut dire comment je vois cette table, la rue, les gens, mon paquet de tabac, puisque c'est cela qui a changé. Il faut déterminer exactement l'etendue et la nature de ce changement.
Jean-Paul Sartre

sábado, 26 de febrero de 2011

viernes, 25 de febrero de 2011

Sobre la vida

Entre mis temas favoritos, cuando escribo, está el del no-regreso. Todos lo sabéis, porque estoy cansado de escribir cosas relacionadas por aquí. No sé por qué, pero siempre queda una pequeña sensación de que no todo es lo mismo, que ha cambiado incluso más de lo que imaginabas. Hoy no sé realmente lo que pasa.


Sentía la necesidad de ir al instituto en el que aprendí a ser lo que soy, en el que me enseñaron a apreciar las cosas, en el que las palabras toman un sentido que pervive latente sin llegar a hacernos cosquillas, y a buscar esas cosquillas en la gente. Con las palabras. En el que la literatura no la inyectaban, sino que la compartían. Me enseñaron a hacer sólo lo que realmente me gusta. Me enseñaron y quise aprenderlo.

Así me he ido al instituto.12.30 aula D23. En mis tiempos era la 91, creo. Me hubiera gustado encontrarme con algún profesor de literatura, pero no, iba a ver a una profesora en concreto, iba a verla a Ella. Tenía clase. Una sola alumna con pocas ganas de traducir, más bien con ganas de escuchar y compartir, de pasar un rato entre casi compañeros. Y eso hemos hecho, compartir. Experiencias, sensaciones, sentimientos.

Nos ha invitado a los dos a tomar algo en la cafetería. Ha dejado su labor de enseñante, para hacer otra mucho más importante, la de Profesora. Así, con mayúscula. Y así ha pasado el tiempo de clase y alguno más. Espérame, si quieres, que voy a ver cómo están los niños -tenía otra clase-, los llevo al salón de actos, al teatro ese, y ya nos vamos. La he esperado. Y la he visto venir sonriente, como siempre, haciendo ruido con los tacones. Un ruido eterno y vivificante.

Me ha acompañado hasta la puerta. Me ha dado las gracias. Por ir. Por acordarme de Ella. Por trabajar. Me ha confesado que la animé, dice, por mis notas, porque veía que lo que hacía servía de algo, porque el último año en el instituto para mí, no fue un buen año para Ella, no me ha dicho por qué, sólo que por cosas personales. Yo las conozco, grosso modo, que diría Ella, pero las conozco. Y me ha dicho que ha pedido traslado, a Sevilla, dice, o a Granada, a casa, donde está la familia, o lo que queda de lo que fue, donde están los amigos que fueron y ahora sólo son colegas o conocidos. A mi edad, me repetía. A mi edad y mira dónde ando, sin saber qué va a ser de mi vida. Y las cosas no están como estaban, ese año tuyo estaban mucho peor, pero me animaste, tú y los demás, pero sobre todo tú. Es esfuerzo tuyo, insistía, pero yo creía que servía lo que hacía, que a alguien le serviría, y le gustaba, y no sabes qué alegría. Casi entre sollozos.

Le he contado mis planes de futuro, y me ha mirado, sonriendo, y me ha dicho:¿Y las Clásicas? Sabiendo que siempre he querido, y reconociendo, en mi interior, que si en parte no las estoy estudiando es por miedo a no dar todo lo que Ella merece, por como ha sido. Por su pasión y sus ganas. Su valor. No me gusta hacer las cosas a medias. Exigente, que dice Ella. No, exigente no, justo.

No sé qué va a ser de mí, Manuel, ya ves, quizá vuelva al punto de partida, pero las cosas han cambiado tanto...

Quizá, le he dicho, la próxima vez que vaya a verla tenga que hacerlo en Granada. Y lo haré. Volveré. Sea adonde sea, porque, hay una cosa que yo no le he confesado, también por miedo, mis apetencias de ser profesor no vienen sino de Ella. Sobre todo de Ella.

Nos hemos despedido. Nos hemos dado las gracias, cada uno por sus motivos. Yo seguía estupefacto porque, a quien yo admiro, me agradeciera algo... Nos hemos deseado suerte.

Hemos vuelto a despedirnos.


Quizá se vaya de aquí para siempre, y entonces será cuando podré decir que los lugares no existen. Nacen con quien los habita.


Gracias, Concha.

jueves, 24 de febrero de 2011

De viajes y buzones

El camino a casa se hace extraño una y otra vez. La última vez era aún de noche cuando el tren partía de la estación de Cáceres. Ahora el Sol deja un color dorado fuego en las fachadas de los edificios. Salamanca también ha quedado atrás. Antes. Y Béjar y Plasencia. Y el Jerte. Ese río tan vivo y misterioso.

Es curioso que la gente aún mire los trenes como a seres mitológicos, tanto escasean por estas tierras dejadas de la mano de políticos y autóctonos…

Voy pensando en esto, no en los de los trenes, sino en la extraña vuelta, y en mi buzón. Aparentemente no tienen nada que ver lo uno con lo otro. Pero sí. Hoy he vuelto a abrirlo, como casi todos los días, y ha vuelto a sorprenderme, a alegrarme el día, lo que he encontrado dentro. Si ha recibido, postales llegadas desde muy lejos, ahora había un libro envuelto en papel azul -característico, por otro lado-. He subido a casa abriéndolo. No todos los días se encuentra uno esto. Blanca vuela mañana. Tenía la maleta preparada. Dentro: Almas muertas, Páginas en blanco, Obras completas de Antonio Machado. He cambiado éste último por Blanca vuela mañana con la intención de leerlo este fin de semana. No es largo. Lo curioso de todo esto es que no es mi cumpleaños ni ninguna otra fecha tomada por especial por la sociedad de nuestro tiempo, y es lo que lo hace más encantador. Lo primero que he pensado ha sido: Libros que vienen por los que van: Hace un año, quizá algo menos, le regalé, también sin motivo, otro libro de la misma autora -Dulce Chacón- a quien ahora me “entrega” éste. Ése lo compré en Zafra, no sé, me hacía especial ilusión comprarlo para regalarlo en el pueblo de quien lo escribió. Ahora éste me lo llevo a casa, para leerlo cerca de donde nació Dulce. Son cosas quizá absurdas, pero que a uno, por absurdo, tal vez, le hacen ilusión. Lo segundo que he pensado ha sido: ¿Por qué no personalmente? Y tras hacerme esta pregunta he obtenido dos conclusiones, que no respuestas: 1.Prefiero estas cosas en persona, no sé por qué. 2.Quizá sea mejor así, suelo aparentar poca ilusión -no es desconocida mi falta de expresividad natural-, y la verdad es que me ha hecho bastante.

Así que voy a casa, extrañamente, con los míos, con un libro de aquí y de allá. Como uno mismo, nacido aquí, llevado allá, creciendo una y otra vez en sitios diferentes, o, parafraseando a Nicanor, naciendo una y otra vez, como las historias, que nacen, y existen, sólo si se escuchan.

Gracias, Adelita.

lunes, 21 de febrero de 2011

En Berlín Alexanderplatz

Leo Berlín Alexanderplatz y me encuentro:

"Jefatura de Policía [...] del Land de Berlín, Charlottenburg, Neukölln, Berlín-Schöneberg, Wilsmerdorf, Lichtenberg y Stralau, así como de los distritos de Berlín-Friedenau, Schmargendorf, Tempelhof, Britz, Treptow, Renickendorf, Weissensee, Pankow y Berlín-Tegel [...]. Le ordeno que abandone la zona indicada en un plazo de quince días."
Berlin Alexanderplatz, de Alfred Döblin.
Y pienso que recorro cada uno de esos lugares que ya he pisado, y pienso que vuelvo a estar allí. Y estoy seguro de volver. Y temo tener que abandonarlo, en quince días, cuando sea, aunque aún no sea mía la ciudad.



Aunque sólo son fragmentos de este libro, ya había tenido antes muchas ganas de leerlo, pero en alemán, y en Berlín, a ser posible, quizá no en Alexanderplatz, pero cerca. Y ahora tengo bastantes más. Y me veo en la librería Mayersche, en el segundo piso, a la izquierda, en la sección con los libros blancos de la Deutsche Taschen Verlag, con Berlin Alexanderplatz llamándome una y otra vez. No es 1929 en mi paseo. Y es agosto.

domingo, 20 de febrero de 2011

Frialdad

"...ist höchstens ein Zeichnen von Kaltblütigkeit. 'Um sechs hat er noch im Kafeehaus gefrühstückt, und um sieben hat er sich erschossen'..."

Leutnant Gustl, de Arthur Schnitzler

("...es un elevado signo de frialdad. 'A las seis desayunaba en el café, y a las siete se disparó'...")

miércoles, 16 de febrero de 2011

Un poema de José Hierro

He recordado unos versos de José Hierro (Quería todo o nada,/por eso dejó todo,/para tenerlo todo) que me han hecho acordarme de un soneto que en su momento me encantó y ahora me sigue pareciendo increíble, por mágico, por real y casi por incomprensible, pero, sobre todo, por sencillo:

VIDA

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito "¡Todo!", y el eco dice "¡Nada!".
Grito "¡Nada!", y el eco dice "¡Todo!".
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

José Hierro

lunes, 14 de febrero de 2011

La magia del alemán III

Donau (Danubio) + dampfen (echar humo, humear) + Schiff (barco) + fahren (ir) + Gesellschaft (sociedad) + Kapitän (capitán) + Frau (mujer)= die Donaudampfschifffahrtsgesellschaftskapitänsfrau (La mujer del capitán de la Sociedad de Navegación a Vapor del Danubio).

Facilidades ya establecidas para San Valentín

"No -repitió-, no creo que nunca me enamorara como dices. Al igual que nunca padecí hambre porque tenía la comida a mano."

El manuscrito sellado, de Antonio Prieto

domingo, 13 de febrero de 2011

Sobre el mirar

Ayer, en una afortunada salida nocturna por algunos bares salmantinos, descubrí, definitivamente, lo que intimidan, gritan, sostienen y valoran las miradas.

Recibí, o vi recibir, según el caso, miradas que suplicaban perdón, implorantes, aletargadas y como absurdas en el ruido; otras silenciosas y faltas de atrevimiento, puras y tímidas a un tiempo, replanteándose el momento, buscando un hueco entre la realidad y la idealidad para fusionarlas ambas al menos un solo instante. No faltaban las de compasión, acompañadas de una sonrisa más o menos burlona, y respeto, quizá alguna de admiración, grande, dispuesta a escuchar... No sé en qué quedaron la mayoría de ellas, ya digo que no todas, de hecho casi ninguna, iba dirigida a mí.

Lo que está claro es que se mira, que se ve, que una mirada vale más que mis palabras.