Croacia XX: Dubrovnik (I)
Una vez que se llega a las murallas de Dubrovnik, el mundo parece cambiar de ritmo y de época y el paseante se encuentra ante una imagen completamente desconocida. La que probablemente sea la ciudad más turística de Croacia, la más conocida de toda la costa dálmata y de este lado del Adriático, permanece silenciosa y calmada, como ajena al paso de los días, como puesta en pausa. El tiempo ahora se cuenta de otra manera. Las calles, en otras ocasiones repletas –esto lo ve uno al atravesar la primera puerta, la de Pile, por supuesto con la imagen de San Blas sobre ella– de turistas con sus cámaras de fotos y sus prisas y sus idiomas y sus exigencias y sus vidas – tristes o alegres, dichosas o desgraciadas – , se encuentran hoy adornadas con guirnaldas de carnaval que se extienden sobre la nada que ocupa las piedras que cubren el suelo. No es triste estar aquí, no se aprecia decadencia, sino más bien resignación entre estos muros, y una resignación valiente. De repente, unos críos corren ...