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Mostrando las entradas etiquetadas como verano

De la visita al museo de la Bauhaus

El edificio es imponente. Parece un bloque de hormigón macizo, como una especie búnker que sirva para proteger un pasado que pudo significar mucho más futuro. Un futuro en el que el diseño estuviera al servicio del pueblo, de la gente común y corriente. Bauhaus fue mucho más que un movimiento, fue un pensamiento, una forma de crear y de actuar que terminaría revolucionando el mundo del arte y de la construcción, del diseño, de nuestros propios hogares. Fundada como escuela estatal en 1919 por Walter Gropius en Weimar, la entidad tuvo varios periodos, en los que, por supuesto, fue criticada y sus miembros perseguidos y hostigados. Algunos incluso asesinados en campos de concentración o de exterminio. Cerró sus puertas en 1933 como consecuencia del acoso al que la sometió el régimen nacionalsocialista. Su última etapa, en Berlín, adonde llegó como instituto privado, apenas duró un año, entre 1932 y 1933. Antes de eso, la escuela ya se había tenido que trasladar a Dessau por los problem...

De nuevo los Balcanes (VI): segundo día en Sarajevo

Nos levantamos pensando en un buen desayuno y lo conseguimos. Ayer la noche se hizo más larga de lo esperado, así que no madrugamos y creo que tenemos suerte al encontrar un desayuno como ése. Probablemente, con esto no necesitemos comer más durante todo el día. Así que estamos preparados para marchar en busca de nuestro próximo objetivo turístico, que no tenemos muy claro ni cuántos son ni cómo vamos a llegar hasta ellos. Sabemos que, sí, vamos a ir hasta Ilidža, donde deberíamos ser capaces de llegar al famoso túnel de Sarajevo. La última vez que estuve aquí ni intenté acercarme. No sé cuánto me interesan esos lugares históricos, suelo creer que están pensados para engañar al turista y esta vez, como casi siempre, creo que lo que más valdrá es el camino.  Esperamos al tranvía detrás de la catedral católica durante casi 45 minutos. Vemos que la gente llega, espera y se desespera y termina desapareciendo. No sabemos muy bien qué está pasando, pero tampoco nadie nos informa de nada ...

De nuevo los Balcanes (V): primer día en Sarajevo

Llegamos al hostal en el que nos vamos a quedar estos días en Sarajevo y lo primero que hacemos es replantear la ruta. En principio íbamos a pasar un par de noches aquí y luego deberíamos marcharnos hacia el sur, al parque nacional de Sutjeska, pero el calor que prevemos y la idea de que Sarajevo nos puede dar más juego del esperado nos hacen cambiar de opinión, así que decidimos que vamos a pasar cuatro noches en Sarajevo antes de salir en dirección a Višegrad, la ciudad del puente de Andrić.  En realidad hemos dejado que Sarajevo nos sorprenda. También nos sorprende el calor y nos hace sentir que la decisión de dejar el parque nacional para otro viaje es la acertada. En realidad no tenemos mucha información más allá de la típica. Yo no he mirado nada, tengo la sensación de que lo que quiero es pasear y ya está, caminar y descubrir algo nuevo. Hace menos de un mes estuve en Serbia y me dieron recomendaciones de restaurantes y espero poder visitar la mayoría de ellos y, de camino, ...

De nuevo los Balcanes (IV): un día en Mostar

Nos levantamos y salimos en busca de un sitio en el que comer algo y con intención de dejar nuestras mochilas en la consigna que esperamos encontrar en la estación de trenes. Nos han recomendado el trayecto en tren desde Mostar a Sarajevo, son solamente dos horas y el viaje debe de ser precioso. Ya habíamos reservado los billetes antes de volar aquí, pero no tenemos nada, únicamente un email que dice que pasemos a recoger los billetes por el mostrador antes de que salga el tren. Evidentemente, está únicamente en el idioma del país, que no es que entendamos más allá de unas pocas palabras, pero no hay mucho más que leer en ese email.  Hacemos el camino inverso al que hicimos anoche y entramos en una estación enorme para la cantidad de trenes y viajeros que hay. El vacío es prácticamente absoluto y el señor que está detrás del mostrador nos mira extrañado. Nos hacemos entender en inglés y él rebusca entre papeles. Efectivamente, nos da un billete de tren que no entendemos. Parece un ...

De nuevo los Balcanes (II): un nuevo Dubrovnik

Aterrizamos en Dubrovnik por la tarde, cerca de que empiece a anochecer. El aeropuerto es otro completamente distinto desde la última vez que estuve aquí. No es que lo hayan trasladado o reformado o lo que sea que pudieran haber hecho físicamente con él, no. La cuestión es que ahora hay gente, parece un aeropuerto de una ciudad turística de la costa en verano. Parece lo que es, quiero decir.    Mi primera impresión es extraña, me lleva a tiempos en los que el covid lo donimaba todo y este aeropuerto estaba vacío, apenas unas pocas personas esperábamos al vuelo Dubrovnik-Zagreb y nada más. Todo estaba cerrado, únicamente un mostrador o dos para ese solitario vuelo y ya. Juraría, aunque no lo recuerdo, que tuve que venir en taxi, pero me extraña haber pagado lo que costaría un taxi en ese momento. No lo sé, sólo recuerdo el vacío, las cientos de sillas esperando ser útiles para los cuerpos cansados de las hordas de turistas de una temporada normal. Recuerdo el silencio. El insop...

De nuevo los Balcanes: algo así como un prólogo

El viaje ya terminó hace un tiempo, pero por fin me he sentado a escribir sobre las semanas en los Balcanes. No hay estilo, no hay lógica, tal vez ni siquiera haya sentido. Pero hay historias y lugares una vez más. Comencemos por el principio.  El tiempo cada vez avanza más rápido. Quiero decir, los días siguen teniendo la misma cantidad de horas y de minutos, pero cada vez dan para menos. Como si lo que antes tardaba diez minutos en hacer, me ocupara varias horas. Dormir, duermo lo mismo o menos, y, sin embargo, el resto del tiempo está perdido en divagar entre la nada y la nada, sin avanzar siquiera en un único pensamiento estable. El mundo moderno se ha apoderado también de mí y trato de quitármelo de encima. Esto lo pienso mientras voy en el avión que aterrizará en Dubrovnik, y el pensamiento me lleva, no sé si inexplicablemente, a la tranquilidad. Porque sé que a partir de mañana, del día después de llegar a Croacia, no tendré internet y el tiempo tomará de nuevo otro ritmo. N...

Las primeras lluvias tras el verano

Los primeros días de lluvia después del verano me transportan a Bremen. Hay quien escribe mucho sobre el verano, sobre el actual y sobre los veranos felices de la infancia; del sol, las playas, los amores efímeros con olor a salitre, el pueblo y las amistades que permanecen impasibles al paso del tiempo y que se afianzan sólo en los meses estivales. No hay demasiado de eso en mi infancia, más bien al contrario. El verano es para mí la sombra de un cuarto del que huir del calor, es algún día de piscina y poco más. El verano tiene, para mí, más que ver con la muerte que con la vida, tiene más de apatía que de alegría, más de desconsuelo que de libertad. La primera muerte familiar que tuve que penar fue en verano para certificar este sentimiento. Nada tiene que ver para mí el verano con los anuncios de cervezas y de gente en la playa, más bien llega con las noches de insomnio, el sudor y la escasa vitalidad, la desidia y el cantar de las chicharras, que anuncia un día perdido. Más tie...

Cuarentena XIX: Nuevos planes y fin

Leía esta mañana el poema de Izet Sarajlić que lleva por título "Cambio de dirección" y pienso que sí, que hay cambios de dirección menos afortunados que otros, aunque también son más certeros y, seguramente, permanentes. Veintiocho direcciones dice Sarajlić en el poema que ha tenido Alfonso Gatto. Yo cuento las mías, sólo en las que alguna vez he recibido algún envío de alguien: trece. No sé si es mucho o es poco, sólo sé que se me hace extraño imaginar dejar de cambiar. Y, sin embargo, de alguna manera empiezo a sentir que es necesario. No será ahora tampoco.  A veces un único gesto, una única palabra, pueden cambiar el rumbo de la vida. Otras veces es una única cerveza, una única copa que tomas de más y te obliga a dormir la resaca, llegar tarde y encontrarte con alguien que cambia tu vida. A veces es simplemente un libro, asistes a su presentación y conoces al autor, o a alguien entre el público que te propone a saber qué proyecto artístico o vital. A veces incluso l...

El sol y las historias

A veces sale también el sol en esta ciudad, cuando el viento arrastra las nubes perpetuas hacia un horizonte que parece lejano y no lo es. Por las ventanas se intuyen los rayos de sol hasta bien tarde en la noche, hasta la hora en la que en invierno la ciudad ya casi duerme y sólo unos pocos dejamos la tranquilidad del sueño para más tarde. Amanece en mitad aún de la madrugada y los pájaros nos acercan a la vida cantando más temprano de lo que a mí personalmente me gustaría.  A través de los cristales entra hoy el sol y llega a los pies de la cama frente a la que estoy y casi me ilumina las piernas. Tengo la manía de dormir con las cortinas descorridas, las persianas levantadas, de ver el sol desde el primer momento en el que abro los ojos. No suele pasar, bien es cierto, que me despierte y haga sol o no llueva -tengo la sensación de que este último año ha llovido bastante más que el pasado-, pero aun así me gusta que me despierte el sol, me gusta la sensación de despertarme c...

Julio IV: Soria, día 3

El tercer y último día por tierras sorianas cambiamos de coche y de conductor. Pasó de conducir D. a hacerlo P. Se notaba, sobre todo, en la carretera: una, mucho más experimentada que el otro, se movía con fluidez por el asfalto. Después de terminarnos en el desayuno unos lacitos de hojaldre maravillosos, tomamos dirección hacia Tiermes, un pequeño emplazamiento celtíbero del que se conservan unos pocos restos bastante curiosos.  La carretera no era demasiado mala, como cabría esperar después de lo que habíamos visto los días anteriores. El último tramo, sin embargo, era notoriamente más estrecho; con dificultad pasaban dos coches por ella, algo a lo que no nos enfrentamos a la ida, pero sí a la vuelta. Junto al yacimiento se encuentra una ermita también románica, como el arte que nos acompañó durante los tres días en la provincia. Como en las ermitas que ya habíamos visto, ésta es de una sola nave y también posee un pórtico con esculturas, siguiendo el modelo de la que ya habíamo...

Julio III: Soria, día 2

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No madrugamos excesivamente el martes, pero pudimos aprovechar el día lo suficiente como para hacerle al coche un buen montón de kilómetros. Salimos de San Esteban dirección Soria, atravesando la mencionada autovía del Duero. Poco después de pasar la subida de El Temeroso y comprobar que el camión seguía tirado -lo estaría también a la vuelta, se ve que era más difícil de levantar de lo que yo suponía-, cogimos un desvío a la izquierda que nos acabaría dando acceso a Calatañazor.  Es un pueblecino bastante pequeño, de piedra, en el que, para mi sorpresa, había, creo recordar, cuatro tiendas de souvenirs  y algún que otro turista. En una de las plazas, a la derecha de la calle principal entrando por la carretera, el busto de Almanzor , situado en el centro, justo delante de un vago jardín, observa acechante, serio, a los visitantes; es dueño y señor indiscutible de la historia de Calatañazor, aun cuando, según algunas versiones, es posible que ni siquiera perdiera allí la tan s...