El mar y los poetas
Si el poeta no tuviera estas vistas, si no tuviera estas rocas, esta playa, no es que probablemente no hubiera escrito los textos que escribió, sino que, tal vez, probablemente, nunca habría sido poeta. ¿Quién lo sabe? Es imposible decir si fue Isla Negra la que creó a Neruda o fue Neruda el que creó todo lo que es hoy Isla Negra. En la carretera, lejos del bullicio de Santiago y Valparaíso, está este pequeño pueblo costero en el que las rocas dominan toda la playa. Sobre la colina, pegada a la playa, la casa del poeta, uno de tantos que vinieron a dar a esta orilla del Pacífico. Su casa es una canción a la belleza, a la calma, pero sobre todo al mar. No sé describir la sensación que lo recorre a uno al subir los peldaños que dan al dormitorio y ve delante de sí una cama frente a dos inmensos ventanales que se abren al mar; desde ese dormitorio parece que se pudiera tocar la arena, que al agua vaya a salpicar el sueño por la mañana. La casa está repleta de mascarones de proa, como si...