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El mar y los poetas

Si el poeta no tuviera estas vistas, si no tuviera estas rocas, esta playa, no es que probablemente no hubiera escrito los textos que escribió, sino que, tal vez, probablemente, nunca habría sido poeta. ¿Quién lo sabe? Es imposible decir si fue Isla Negra la que creó a Neruda o fue Neruda el que creó todo lo que es hoy Isla Negra. En la carretera, lejos del bullicio de Santiago y Valparaíso, está este pequeño pueblo costero en el que las rocas dominan toda la playa. Sobre la colina, pegada a la playa, la casa del poeta, uno de tantos que vinieron a dar a esta orilla del Pacífico. Su casa es una canción a la belleza, a la calma, pero sobre todo al mar. No sé describir la sensación que lo recorre a uno al subir los peldaños que dan al dormitorio y ve delante de sí una cama frente a dos inmensos ventanales que se abren al mar; desde ese dormitorio parece que se pudiera tocar la arena, que al agua vaya a salpicar el sueño por la mañana. La casa está repleta de mascarones de proa, como si...

La Joya del Pacífico

A este lado del mundo, junto al Océano Pacífico, todo tiene otro ritmo, otro color, el mismo idioma con otra cadencia. Entre las calles de Valparaíso la vida de la ciudad parece tener unas reglas propias. Desde el puerto a cada uno de los cerros que componen la ciudad, el color de las casas y los grafitis lo cubre todo. Se ven en ella los restos de incendios, de terremotos, de su historia, de un pasado en el que el dinero correría por sus calles como ahora corren las ganas por volver a salir adelante. Chile es un país de contrastes, probablemente más que ningún otro: desde el norte hasta el sur, cuatro mil kilómetros de costa, de montañas, de desierto, fuego y hielo. Aquí, en Valparaíso, los pescadores se reinventan, ya no pescan, ahora llevan a los turistas a ver leones marinos, y los más antiguos edificios se mezclan con la pintura callejera más moderna. Los trolebuses, antiquísimos la mayoría de ellos, fueron símbolo imparable de la renovación constante de una ciudad que ha pausa...