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Mostrando las entradas etiquetadas como naturaleza

Croacia XIV: un árbol en el bosque

Me llama la atención la expresión no hacer leña del árbol caído . Me pregunto, si no se hace leña, ¿qué se hace con esos seres gigantes cuando los tumba el viento o cualquier otra inclemencia? ¿Es algún tipo de tradición dejarlos ahí hasta que se pudran o den vida a otras plantas o sirvan de cobijo para algunos animales? Hace un par de días fui a uno de los bosques que se encuentran en la ciudad de Zagreb. Aún había restos de la nieve caída días atrás, y árboles grandes como columnas de templos griegos, fuertes como navíos que encallan pero no se hunden. Parecía imposible que ninguno de ellos pudiera partirse por la base y se derrumbara llevándose consigo algún ejemplar más pequeño, más frágil. Pero lo imposible también sucede. Incluso los árboles más fuertes, los que parecen destinados a durar por muchos años y crecer y crecer hasta elevarse sobre la ciudad, también pueden caerse. Da igual que pierdan sus hojas en invierno para ahorrar fuerzas, da igual que los poden y quiten las ra...

Croacia XIII: el blanco en los lagos de Plitivice

El blanco lo cubre todo. Los coches han amanecido bajo gruesas capas de nieve que los conductores se apresuran a retirar para poder mover los vehículos. Un tractor con una pala quitanieves recorre el aparcamiento para dejarlo despejado para que los huéspedes del hotel puedan abandonar las instalaciones. Es invierno y apenas hay movimiento, pero eso le da a este lugar un encanto extraño. Sólo los abetos mantienen su oscurísimo verde bajo el blanco, similar al del cielo, sólo los árboles cambian un poco el tono del paisaje. Tras el hotel, los lagos de Plitvice, parque nacional croata, patrimonio natural de la UNESCO, un entorno vivo en la quietud. Imagino que en verano los turistas se cuentan por miles. Sólo pueden entrar doscientos a la hora, y estos días no debemos de ser más de unas pocas decenas a lo largo de toda la jornada. El frío está presente, más presente aún en cuanto uno baja el ritmo y se para. Sobre todo, está presente en el barco que comunica la entrada 2 con el embarcad...

Las primeras lluvias tras el verano

Los primeros días de lluvia después del verano me transportan a Bremen. Hay quien escribe mucho sobre el verano, sobre el actual y sobre los veranos felices de la infancia; del sol, las playas, los amores efímeros con olor a salitre, el pueblo y las amistades que permanecen impasibles al paso del tiempo y que se afianzan sólo en los meses estivales. No hay demasiado de eso en mi infancia, más bien al contrario. El verano es para mí la sombra de un cuarto del que huir del calor, es algún día de piscina y poco más. El verano tiene, para mí, más que ver con la muerte que con la vida, tiene más de apatía que de alegría, más de desconsuelo que de libertad. La primera muerte familiar que tuve que penar fue en verano para certificar este sentimiento. Nada tiene que ver para mí el verano con los anuncios de cervezas y de gente en la playa, más bien llega con las noches de insomnio, el sudor y la escasa vitalidad, la desidia y el cantar de las chicharras, que anuncia un día perdido. Más tie...