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Mostrando las entradas etiquetadas como Balcanes

De nuevo los Balcanes (VI): segundo día en Sarajevo

Nos levantamos pensando en un buen desayuno y lo conseguimos. Ayer la noche se hizo más larga de lo esperado, así que no madrugamos y creo que tenemos suerte al encontrar un desayuno como ése. Probablemente, con esto no necesitemos comer más durante todo el día. Así que estamos preparados para marchar en busca de nuestro próximo objetivo turístico, que no tenemos muy claro ni cuántos son ni cómo vamos a llegar hasta ellos. Sabemos que, sí, vamos a ir hasta Ilidža, donde deberíamos ser capaces de llegar al famoso túnel de Sarajevo. La última vez que estuve aquí ni intenté acercarme. No sé cuánto me interesan esos lugares históricos, suelo creer que están pensados para engañar al turista y esta vez, como casi siempre, creo que lo que más valdrá es el camino.  Esperamos al tranvía detrás de la catedral católica durante casi 45 minutos. Vemos que la gente llega, espera y se desespera y termina desapareciendo. No sabemos muy bien qué está pasando, pero tampoco nadie nos informa de nada ...

De nuevo los Balcanes (V): primer día en Sarajevo

Llegamos al hostal en el que nos vamos a quedar estos días en Sarajevo y lo primero que hacemos es replantear la ruta. En principio íbamos a pasar un par de noches aquí y luego deberíamos marcharnos hacia el sur, al parque nacional de Sutjeska, pero el calor que prevemos y la idea de que Sarajevo nos puede dar más juego del esperado nos hacen cambiar de opinión, así que decidimos que vamos a pasar cuatro noches en Sarajevo antes de salir en dirección a Višegrad, la ciudad del puente de Andrić.  En realidad hemos dejado que Sarajevo nos sorprenda. También nos sorprende el calor y nos hace sentir que la decisión de dejar el parque nacional para otro viaje es la acertada. En realidad no tenemos mucha información más allá de la típica. Yo no he mirado nada, tengo la sensación de que lo que quiero es pasear y ya está, caminar y descubrir algo nuevo. Hace menos de un mes estuve en Serbia y me dieron recomendaciones de restaurantes y espero poder visitar la mayoría de ellos y, de camino, ...

De nuevo los Balcanes (IV): un día en Mostar

Nos levantamos y salimos en busca de un sitio en el que comer algo y con intención de dejar nuestras mochilas en la consigna que esperamos encontrar en la estación de trenes. Nos han recomendado el trayecto en tren desde Mostar a Sarajevo, son solamente dos horas y el viaje debe de ser precioso. Ya habíamos reservado los billetes antes de volar aquí, pero no tenemos nada, únicamente un email que dice que pasemos a recoger los billetes por el mostrador antes de que salga el tren. Evidentemente, está únicamente en el idioma del país, que no es que entendamos más allá de unas pocas palabras, pero no hay mucho más que leer en ese email.  Hacemos el camino inverso al que hicimos anoche y entramos en una estación enorme para la cantidad de trenes y viajeros que hay. El vacío es prácticamente absoluto y el señor que está detrás del mostrador nos mira extrañado. Nos hacemos entender en inglés y él rebusca entre papeles. Efectivamente, nos da un billete de tren que no entendemos. Parece un ...

De nuevo los Balcanes (II): un nuevo Dubrovnik

Aterrizamos en Dubrovnik por la tarde, cerca de que empiece a anochecer. El aeropuerto es otro completamente distinto desde la última vez que estuve aquí. No es que lo hayan trasladado o reformado o lo que sea que pudieran haber hecho físicamente con él, no. La cuestión es que ahora hay gente, parece un aeropuerto de una ciudad turística de la costa en verano. Parece lo que es, quiero decir.    Mi primera impresión es extraña, me lleva a tiempos en los que el covid lo donimaba todo y este aeropuerto estaba vacío, apenas unas pocas personas esperábamos al vuelo Dubrovnik-Zagreb y nada más. Todo estaba cerrado, únicamente un mostrador o dos para ese solitario vuelo y ya. Juraría, aunque no lo recuerdo, que tuve que venir en taxi, pero me extraña haber pagado lo que costaría un taxi en ese momento. No lo sé, sólo recuerdo el vacío, las cientos de sillas esperando ser útiles para los cuerpos cansados de las hordas de turistas de una temporada normal. Recuerdo el silencio. El insop...

De nuevo los Balcanes: algo así como un prólogo

El viaje ya terminó hace un tiempo, pero por fin me he sentado a escribir sobre las semanas en los Balcanes. No hay estilo, no hay lógica, tal vez ni siquiera haya sentido. Pero hay historias y lugares una vez más. Comencemos por el principio.  El tiempo cada vez avanza más rápido. Quiero decir, los días siguen teniendo la misma cantidad de horas y de minutos, pero cada vez dan para menos. Como si lo que antes tardaba diez minutos en hacer, me ocupara varias horas. Dormir, duermo lo mismo o menos, y, sin embargo, el resto del tiempo está perdido en divagar entre la nada y la nada, sin avanzar siquiera en un único pensamiento estable. El mundo moderno se ha apoderado también de mí y trato de quitármelo de encima. Esto lo pienso mientras voy en el avión que aterrizará en Dubrovnik, y el pensamiento me lleva, no sé si inexplicablemente, a la tranquilidad. Porque sé que a partir de mañana, del día después de llegar a Croacia, no tendré internet y el tiempo tomará de nuevo otro ritmo. N...

Croacia XV: distancia, relaciones y un buzón

Aunque salga el sol hace frío en Zagreb. Esa sensación a veces me recuera a Salamanca, cuando la luz del día pega en la cara y has olvidado las gafas de sol en casa y te ves obligado a cerrar los ojos, pero a la vez el frío es punzante y directo, como si decenas de pequeñas agujas se clavaran con cada paso en la piel. Me costó acostumbrarme a ella y ahora vuelve estando aquí. Salgo poco a la calle. Entre la pandemia, que lo ha dejado prácticamente todo cerrado, y el frío, donde más apetece estar es en casa, con la calefacción encendida y con un té caliente. La cantidad de variedad de tés visible en la balda que me sirve de despensa se va agotando. Eso es síntoma de que el tiempo en Zagreb se va acabando y no todo es o ha sido como esperaba. Imagino que hay quienes, en casa, han sido capaces de aprovechar mucho el tiempo, quienes no se han distraído y quienes han sentido que sus vidas tenían cierto sentido. Mi caso no es así. Es cierto que mi vida no ha cambiado demasiado, que sigo es...

Croacia XII: un viaje a otra Croacia

Se me ha reconocido como turista al momento de sentarme en el autobús. El conductor, que ha ido pasando por los asientos para pedirnos los billetes, me ha preguntado algo que no he entendido. Plitvi čka jezera, le he contestado con mi mejor intención. Pero no le ha parecido suficiente. La chica de delante de mí se ha vuelto y me ha preguntado en inglés a cuál de las tres paradas. ¿Cómo tres? En el papel sólo pone que hay una, la estanción central. No, son tres, poco antes del Parque Nacional de los Lagos del Pltivice y otras dos donde se encuentra el parque. No tengo ni idea, le he dicho, voy al hotel Jezero. Se han comunicado la chica y el coductor y yo me he quedado mirándola como se mira un vaso de agua cuando se tiene sed, con los ojos abiertos e incrédulo, pero sabedor de la necesidad. Otra joven, blanca como la nieve que rodea este hotel, con los ojos vivos y alegres, me ha pedido perdón por interrumpir, informándome de que, antes de cualquiera de las tres paradas de Plitvice, ha...

Croacia III: estampa de un primer paseo

Sólo un día he recorrido las calles de Zagreb como me gusta hacerlo en las ciudades en las que termino viviendo: sin rumbo fijo, sin prisa, sin tiempo límite. Antes del virus, cuando llegaba a cualquier ciudad, paseaba hasta aburrirme y me sentaba en una cafetería, tomaba notas o trabajaba un poco. Luego continuaba hasta que llegara la hora de comer y me sentaba en el primer sitio que me apeteciera para volver poco después a emprender la ruta entre calles y edificios desconocidos, completando un nuevo imaginario de calles, casas, señales…   Llevo, sin embargo, algo más de una semana encerrado en casa, en cuarentena preventiva – retroactiva y responsable – por contacto directo con diagnosticados de covid. Ya falta menos para salir a la calle, pero aún no es el momento. Sin síntomas ni prueba, la soledad de la habitación se hace, a veces, un poco desesperante. Pero se sobrevive, ya sabemos. Yo lo estoy haciendo a base de tés e infusiones: té de hierbas y mate, manzanilla, hierbas d...

Croacia I: una habitación en Zagreb

E n mi reciente habitación viven arañas. Llevan aquí más tiempo que yo, con sus casas colgantes y sus despensas llenas. Alguna vez aparece algún cadáver de un insecto incauto, sorprendido tal vez en el vuelo y atrapado entre los finos hilos de las habitantes primigenias. Cuando abro las ventanas, aún caluroso el tiempo, y se cuelan mosquitos, moscas, avispas o algún ser gris parecido a una hoja – da rabia desconocer los nombres –, siento que empezarán las arañas a moverse y a tejer para cazar al intruso, para dejarlo suspendido a la espera de la cena. Sin embargo, las observo y ahí siguen, apenas sin moverse. Sólo una he visto correr despavorida. Incauta, ha bajado al suelo y ha aterrizado en la cama mientras yo la sacudía en la mañana. Ha perecido de un golpe distraído pero certero. Ahora temo la rebelión de las demás; pero ellas siguen a lo suyo, en su quietud constante, en su descanso colgante. En mi reciente habitación, también, se escucha la lluvia caer como si se acercara el fi...