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Mostrando las entradas etiquetadas como gustos

Echo de menos el otoño

Soy prácticamente alérgico al verano. Me cuesta salir a la calle, concentrarme, pensar, escribir y leer. Sólo puedo hacer esas cosas de noche, cuando el sol empieza a desaparecer y se levanta un poco de aire que permite estar en el balcón. Soy del sur, pero nos compenetramos mal el verano y yo. El verano pasado fui a desnudarme a la playa y fui a buscar el invierno en Chile. Quise y pude huir del calor. Este he decidido pasarlo sin salir de Extremadura y paso las horas frente al ventilador, tratando de trabajar y adelantar todo lo que llevo atrasado. No está surtiendo efecto, realmente. Por las tardes, echado en la cama, busco imágenes de otros tiempos, de otras estaciones, de cuando los abrigos se hacían necesarios y al calor de la casa se podía leer sin levantar varias veces el culo de la silla, sin sudar, sin estar constantemente sediento. Es agosto y yo me siento incapaz de trabajar. Es agosto y salgo a las calles de este o cualquier pueblo, con las casas encaladas y las parede...

Cuarentena II: Apenas leo poesía

No soy un gran lector de poesía. De hecho, diría que soy un pésimo lector de poesía. A veces porque no la entiendo, otras porque no me llena y otras porque, al final, termino leyendo un poema y cerrando el libro, como si fuera una entidad completa, como si no le siguiera nada más.  En algunos momentos de mi vida he tratado de hacerme a ella, de entrar en la poesía, como quien entra en el mar y se impregna poco a poco, con cierto respeto, pero con la seguridad de que aún pisa tierra; y en esos momentos he comprado decenas de libros de poesía, algunos por mera inercia, qué sé yo, José Hierro, Jaime Gil de Biedma, Machado... otros por necesidades del curriculum de las asignaturas optativas y otros, en fin, por curiosidad, por lecturas que iba haciendo y me termiban arrastrando hacia ciertos autores (y sí, casi siempre autres hombres, esa desdicha).  Así, entre las estanterías de mi casa en Zafra aparecen bastantes más poemarios de los que he sido capaz de leer. Algunos l...

Sobre gustos

No me gusta madrugar, las discotecas, la suciedad en las calles. No me gusta la indiferencia, esperar, perder. No me gusta lo políticamente correcto, los secretos, la falta de humor, la intolerancia. No me gusta que me miren fijamente si no lo sé o no lo entiendo. No me gusta no entender las cosas, no encontrar una salida. No me gusta visitar monumentos sin parar en un bar, hacer turismo sin conocer nada más. No me gustan las valoraciones arbitrarias, los halagos inmerecidos, las críticas injustificadas. No me gusta que me den la razón como a los tontos. No me gusta dejar algo a medias, la violencia, las uñas sin uñas. No me gustan las mentiras, las piadosas sólo a medias, ni evitar la realidad. No me gusta la muerte (me declaro completamente en contra). No me gusta que me dejen una historia a medias o que me den sólo una parte de la información. No me gustan las noches en las que no puedo dormir y mucho menos las distancias que se recorren por necesidad. Me gustan una sopa caliente en...

Entre el arte y la osadía(?)

El arte, como forma de conocimiento, es imperfecto, no sigue unas reglas básicas, ni siquiera aquella de la verosimilitud, que decía Aristóteles del drama, o, al menos, no tiene por qué seguirlas. Es una forma de conocimiento, por lo tanto, que no es tal, que da a conocer verdades no absolutas y, de este modo, no son verdades, pero tampoco son mentiras. Como forma de creación, el arte busca la perfección, lo sublime, en el campo que sea, la más perfecta descripción de la belleza o de la destrucción, da igual: la perfección: perfecto, de perficio  ( perfeci, perfectum ; per  +  facio ), llevar a término una acción, acabar. Así, la perfección es la cualidad de lo que está completamente terminado, y, el arte, como tal, como búsqueda, no puede, por definición (la definición de búsqueda es eso, búsqueda, no encuentro) ser perfecto, pero se le acerca a la idea que el autor de la obra que sea tiene de la perfección. O eso es lo que nos han vendido . Si el arte no fuera la búsque...

Desde Tallín

En la época de las tecnologías, de las velocidades, de los microrrelatos consecuentes, a mi buzón siguen llegando cartas, paquetes con libros que hacen miles de kilómetros para acabar en una estantería del cuarto de Zafra sin que, muy probablemente, nadie lo consiga leer nunca. Las cartas que recuerdan que el mundo es más personal de lo que nos hacen creer estos cacharros que, hipócrita yo, utilizamos cada día, y los libros -otro principito- que nos dicen que, en millones de sitios se cuentan las mismas historias, que nos ayudan a entender que el mundo no es tan diferente como nos lo muestran, que lo importante no son las ciudades, sino sus habitantes, los que leen esas historias, y las cuentan. Los mitos permanecen, cambiando, evolucionando o destrozándose, siempre. El Principito quizá no sea aún un mito, pero su figura empieza a ser mitológica, y su presencia en cientos de lenguas de todo el mundo, lo demuestra. Desde Tallín, ciudad desconocida por los pies que me sostienen, pasando ...

Insomnios de noviembre.

Noviembre es ese mes de las despedidas en las esquinas mojadas, de los saludos en los portales, medio iluminados por dentro, a quienes pasan por la calle o a los que cierran el paraguas a la entrada de casa. Noviembre es el mes del té en las noches de insomnio, del frío en los cristales, del calor junto a la calefacción, de los braseros en casa, en aquella casa de siempre. Noviembre es, por tener que serlo, el mes de las lecturas imposibles, también el de las posibles, y el de los versos a escondidas, y el de los besos en todos los cuartos. Este noviembre es todos esos, y, además, éste.

La voz dormida

Ayer estrenaron la adaptación cinematográfica de la novela La voz dormida , de Dulce Chacón. Con el mismo título que la obra en prosa, la película de Benito Zambrano acerca los personajes al lector/espectador, transmitiendo dolor, mucho, pero también pasión, en todos los sentidos: pasión por la vida, por los derechos, por los demás; padecimiento. Uno no puede ser objetivo al valorar el filme, no puede por lo que tiene la novela de personal, de propia, por lo que significó y aun hoy significa en el contexto de lecturas que lo sobreviven. Así que, no sé qué dirá la crítica, que parece que no la valorado nada mal, ni qué los posibles espectadores -cansados, cabreados, dicen algunos, como siempre, o muchos, me da igual, de que se repita la historia, de que no se avance y se sigan haciendo películas, se sigan escribiendo libros, sobre la Guerra Civil española-, pero a mí me puso los pelos de punta, solté alguna lagrimilla, que hacía mucho que no soltaba con ninguna película, y me dejó senta...

La vida va ya en serio

Las etapas que componen esta vida parece que se hacen visibles al tiempo de haberlas pasado. A veces tomamos decisiones que nos encaminan hacia una u otra. Las naturales no, claro, las naturales son otra cosa, pero de aquéllas que dependen de nuestra consciencia, de las ganas o del tedio, del valor o del miedo, de ésas sí somos responsables, porque ésas nada nos las impone. Una vez hecha la matrícula, una vez empezadas las clases, aparece el fondo de la cuestión, se revela el principio, se rebela el pasado. No pensaba que las clases de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada fueran a ser como son, ni siquiera que los temarios se parecieran a lo que ahora se parecen, que bajo nombres largos enmascarados en abreviaturas fuera a verse la literatura desde otro punto de vista. La literatura existe, y es lo primero que hemos aprendido. Existe quiere decir que está viva, que no tiene aún un futuro escrito, que se está construyendo a la vez que nosotros nos esforzamos por estudiarla, co...

Memoria y futuro

La memoria de uno es selectiva. O quizá ni eso. Es capaz de recordar, o de recrear, y eso ya no sé si sería memoria, sensaciones que tuvo con libros, clases, profesores, encuentros... pero no de unir nombres de autores, títulos, frases, ropa o siquiera caras. Por eso mismo suelo apuntar frases y autores y títulos y pequeños detalles que luego no recordaría y que, a no ser que los anote con mucha precisión, luego no sé ni a qué corresponden ni para qué los copié. Caos. Pero no por eso uno olvida, es decir, no por eso uno no sabe por qué hace tal o cuál cosa más o menos trascendente en la vida. Uno sabe por qué dejó de querer dedicarse a la traducción, o mejor dicho de querer estudiar traducción, para dedicarse a la literatura, a su docencia. Mucho tienen que ver las clases de bachillerato en eso, los autores desconocidos hasta entonces (aún recuerdo cómo conocí a Ángel González: acababa de morir esa misma noche, y "se suspendió" la clase para leer sus poemas: "Ni Dios es ...

Esto ya es Extremadura

Hace poco menos de una semana que llegué a casa, al calor sofocante de primeros de septiembre en la dura y vasta Extremadura, en la eternidad extremeña. No es que aquí se viva bien o se viva mal, no es que en los pueblos uno se encuentre con su yo, descubra las posibilidades que se tienen en el caos de las relaciones personales, en las carreras en los metros, en los coches caros y los autobuses atestados de quienes se levantan temprano para ir a trabajar. No, no es nada de eso. La vida aquí es sencillamente diferente, las preocupaciones  no tienen apenas espacio en la extensión, y el paisaje inabarcable e inacabable nos muestra la realidad de un mundo que no queremos ver y que evitamos, que transformamos en idilio irreal porque no somos capaces de aceptar la belleza que no creamos, la que, sin más, existe. Vuelven los atardeceres rosa del verano al camino, y vuelve el calor insoportable, como vienen y se van, cada año, las cigüeñas, y vuelven los que nunca se han ido. Recordaba hac...

Sobre la vida

Entre mis temas favoritos, cuando escribo, está el del no-regreso. Todos lo sabéis, porque estoy cansado de escribir cosas relacionadas por aquí. No sé por qué, pero siempre queda una pequeña sensación de que no todo es lo mismo, que ha cambiado incluso más de lo que imaginabas. Hoy no sé realmente lo que pasa. Sentía la necesidad de ir al instituto en el que aprendí a ser lo que soy, en el que me enseñaron a apreciar las cosas, en el que las palabras toman un sentido que pervive latente sin llegar a hacernos cosquillas, y a buscar esas cosquillas en la gente. Con las palabras. En el que la literatura no la inyectaban, sino que la compartían. Me enseñaron a hacer sólo lo que realmente me gusta. Me enseñaron y quise aprenderlo. Así me he ido al instituto.12.30 aula D23. En mis tiempos era la 91, creo. Me hubiera gustado encontrarme con algún profesor de literatura, pero no, iba a ver a una profesora en concreto, iba a verla a Ella. Tenía clase. Una sola alumna con pocas ganas de traduci...

Un poema de José Hierro

He recordado unos versos de José Hierro (Quería todo o nada,/por eso dejó todo,/para tenerlo todo) que me han hecho acordarme de un soneto que en su momento me encantó y ahora me sigue pareciendo increíble, por mágico, por real y casi por incomprensible, pero, sobre todo, por sencillo: VIDA Después de todo, todo ha sido nada, a pesar de que un día lo fue todo. Después de nada, o después de todo supe que todo no era más que nada. Grito "¡Todo!", y el eco dice "¡Nada!". Grito "¡Nada!", y el eco dice "¡Todo!". Ahora sé que la nada lo era todo, y todo era ceniza de la nada. No queda nada de lo que fue nada. (Era ilusión lo que creía todo y que, en definitiva, era la nada.) Qué más da que la nada fuera nada si más nada será, después de todo, después de tanto todo para nada. José Hierro

Pensamientos para una vida

Es curioso cómo la vida es tan completamente cíclica. Hubo un momento en el que salir no me apetecía para nada, no le veía ningún sentido. Luego llegó el punto en el que me veía obligado a recuperar todo lo que creía que había perdido y en realidad nunca había tenido. Ahora, sentado en el sillón de una casa vacía y en el silencio sólo roto por el sonido de las teclas del ordenador, en la soledad de la vida independiente y orgullosa de serlo, la nocturnidad de los bares con música más ruidosa que melódica pierde todo el sentido que, irónicamente, recuperan las tardes de cafés y las cervezas reposadas. En esto pienso mientras miro y recalculo horarios y vidas, mientras pienso qué será lo mejor y cómo podré hacerlo, mientras maldigo al EEES y me acojono de momentos futuros; y me envalentono.

La magia del alemán II

Wohnung (vivienda)+ Bau (construcción) + Förderung (fomento) + Gesetz (ley) + Vorschlag (proposición) = Wohnungsbauförderungsgesetzvorschlag: Propuesta de ley para el fomento de la construcción de viviendas

La magia del alemán I

Ich (yo) + Sucht (vicio, adicción) = Ichsucht (egoísmo)

¿Locuras de biblioteca?

Que empiece a gustarle a uno la literatura medieval no es tampoco tan extraño. Mirar cosas para especializarse en ello, ya es un poco más raro. ,,Ze Wórmez bí de, Ríne / si wónten mít ir kráft. in díente vón ir lánden / vil stólziu ríterscáft mit lóbelíchen éren / unz án ir éndes zít. si stúrben sit jáemerlíche / von zwéier édelen fróuwen nít.'' ("En Worms, junto al Rin, residían con su poderío. Muchos caballeros de sus feudos, orgullosos y de intachable reputación, les sirvieron hasta su fin. Murieron después miserablemente por el odio de dos damas.")

Sobre gustos y carreteras

Me gusta viajar. Me gusta el hecho de viajar. Me gusta sentir que bajo mis pies el mundo avanza. Me gusta sentarme en el asiento 56 del tren en Sevilla y aparecer en Granada horas más tarde. Me gusta mirar por la ventana cuando viajo. Conducir, despacio, por las calles de cualquier ciudad, conocida o no, en semisomnolencia, es un placer recién descubierto y actualizado día a día. Me gusta que el coche esté vacío, o que la gente calle, y se escuche la radio, sin más, y se desplace sin miedo y sin agravio por una carretera, mejor curvada que recta, mejor lenta que rápida, mejor por placer que por necesidad. Me gusta conducir, lo reconozco, me gusta pero sin impaciencia, sin la presión de quienes pitan y pitan, de quienes corren, de quienes luchan con los demás por hacerse un hueco al adelantar, de quienes miran con violencia a los demás... Me gusta que la luz de los faros del coche avance en la oscuridad de la noche, en algún camino perdido y bacheado que llega a nosesabedónde. Me gusta....