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Croacia VIII: terremotos y museos

En marzo de este año, Zagreb sufrió la peor parte de un terremoto que sacudió Croacia. No es algo demasiado ajeno a esta ciudad, en la que la historia se cuenta casi por los terremotos que ha sufrido. Hace 140 años un seísmo sacudió los cimientos de esta ciudad y destruyó gran parte de la catedral. El terremoto del 22 de marzo, de 5,4 grados, y sus más de 50 réplicas dejaron un muerto y casi treinta heridos, además de numerosos edificios en los que son aún visibles los daños. La biblioteca en la que yo tendría que estar trabajando estos días también quedó bastante dañada, especialmente la tercera planta, donde se encontraban los libros de germanística. Era domingo y eran aproximadamente las seis y media de la mañana. Eso salvó muchas vidas. Si hubiera sido solamente un día después, las calles agramitas estarían ya empezando la vida, que no se para a pesar del covid. En algunos edificios céntricos aún se ven las huellas de los desprendimientos, paredes desconchadas, como de edificios ...

Croacia VII: lo que importa en un paseo

Hace no demasiado alguien me dijo que había dejado de aparecer yo en lo que escribo, que era como si no fueran míos mis textos, que hablaba de fuera más que de dentro. Tuve un poco de miedo al leer eso, miedo de perder lo que soy para convertirme en otra cosa, de abandonar la nostalgia por las risas falsas de las fotos. Pero sigo sin salir en las fotos, sigo sin saber sonreír más que de lado, sigo teniendo los ojos tristes de esa manera familiar, sin estar para nada triste. Dejé de escribir del dolor y del delirio de las noches de insomnio para escribir sólo del insomnio. ¿Tenemos que encajar en algo? Hay quien dice que la vida no es sólo dolor, tristeza y muerte, eso es cierto, pero para eso está la vida, la literatura – si es que esto puede llamarse literatura – está para llenar el vacío que deja la pérdida, el desconocimiento, la ausencia, la ansiedad. El mundo nos impone estar bien, nos impone no mostrar lo que no gusta, no mostrar el desconsuelo. Dejé de escribir que no hay na...

Croacia VI: Rovinj/Rovigno, una vida sobre el mar

Cuando le dije al tipo del alojamiento que me quedaba tres noches me miró extrañado. Primero pensé que no tenía ni idea de lo que vendía, luego ya supuse que era más bien que nadie esperaba una estancia tan larga en esta ciudad. Es agradable sí, pero en un rato y medio se ve, sobre todo si tenemos en cuenta que está casi todo cerrado. Así que ayer sábado, con todo visto en Pula, puse rumbo a Rovinj/Rovigno, a unos 40 kilómetros desde la capital de Istria. Fue un absoluto acierto. Recorrer las calles del pueblo, empedradas, luminosas, alegres por sus formas más que por su vida, fue, seguramente, lo más entretenido de estos días en Istria. Entretenido por sorprendente, porque ni tenía intención al principio de visitar este lugar ni esperaba la imagen impresionante del pueblo subido sobre las rocas de la costa. No hay arena rodeando el pueblo, sólo rocas y rocas, pero el acceso al mar no es complicado, ya que hay bajadas y escaleras que ayudan a subir y bajar a los bañistas. Sólo a una ...

Croacia V: Pula y los tiempos

Pula es agradable, como dice Jagoda Marini ć , en Istria el tiempo pasa más despacio, con su ritmo natural y su temperamento en el que nada hay que tomárselo demasiado en serio, porque todo es un juego de disfraces un teatro frente al mar, como si contantemente se representara Esperando a Godot . Incluso en la capital es así. Ayer, al pagar la entrada del anfiteatro, me devolvieron un billete de diez kunas. Mi sorpresa fue máxima, se me debió de notar incluso con la mascarilla puesta. Hasta entonces no había sido consciente de que en el reverso de esos billetes aparecía el Anfiteatro de Pula, así que ver la imagen en el billete fue casi como ver un billete de monopoly. Al principio, creo, se me pasó por la cabeza la absurda idea de que me estaban dando un billete falso, luego pensé que era la entrada, pero no, era el cambio. La entrada no era más que un ticket cutre, de esos que pierden la tinta con el paso de los días. En fin. La ilusión, ya digo, fue ver la imagen del lugar en el q...

Croacia IV: Pula, ciudad romana

Al llegar a Pula la ciudad no parece demasiado especial, pero en cuanto la ruta se encamina hacia el centro, el anfitetatro se alza majestuoso y la percepción de la ciudad varía. Es la capital de la región de Istria y no esconde su pasado romano ni su influencia italiana actual. En la fachada del ayuntamiento, de hecho, ondea la bandera de Italia, imagino que por la importante población italiana que habita en la ciudad. Incluso los nombres de las calles y la mayoría de los carteles que anuncian algún organismo estatal o regional se encuentran tanto en croata como en italiano. Las pizzerías abundan y, de alguna manera, para quienes no conocemos la península Itálica, esta ciudad nos hace pensar en la Toscana, con algunas de esas casas de colores o de piedra, con contraventanas de madera… Desde dentro del anfiteatro no puedo dejar de pensar en Mérida, también capital, con una población más o menos similar y un pasado romano del que ambas ciudades se sienten orgullosas. Aquí, sin embar...

Croacia III: estampa de un primer paseo

Sólo un día he recorrido las calles de Zagreb como me gusta hacerlo en las ciudades en las que termino viviendo: sin rumbo fijo, sin prisa, sin tiempo límite. Antes del virus, cuando llegaba a cualquier ciudad, paseaba hasta aburrirme y me sentaba en una cafetería, tomaba notas o trabajaba un poco. Luego continuaba hasta que llegara la hora de comer y me sentaba en el primer sitio que me apeteciera para volver poco después a emprender la ruta entre calles y edificios desconocidos, completando un nuevo imaginario de calles, casas, señales…   Llevo, sin embargo, algo más de una semana encerrado en casa, en cuarentena preventiva – retroactiva y responsable – por contacto directo con diagnosticados de covid. Ya falta menos para salir a la calle, pero aún no es el momento. Sin síntomas ni prueba, la soledad de la habitación se hace, a veces, un poco desesperante. Pero se sobrevive, ya sabemos. Yo lo estoy haciendo a base de tés e infusiones: té de hierbas y mate, manzanilla, hierbas d...

Croacia II: una mesa

Nunca me ha gustado comer y trabajar en el mismo sitio, ni dormir y trabajar en el mismo sitio. Cuando vivía en Bremen, el escritorio en el que trabajaba, preparaba y corregía exámenes, leía y escribía los trabajos para la carrera eterna que por fin terminé, era también la mesa en la que comía las tristes comidas a la plancha o lo que traía de algún puesto de comida de la calle. Era, además, mi mesita de noche, donde dejaba las gafas antes de irme a dormir, donde apoyaba el libro que hojeaba por las noches hasta que me entraba el sueño, donde dejaba el teléfono que usaba, además, como despertador. Era la mesa multiusos. A veces no queda más remedio que adaptarse a las circunstancias. Al principio busqué otros pisos, otros lugares en los que tener refugio. Más adelante me cansé de buscar e hice de aquel hueco bajo tierra mi hogar transitorio. Porque sabía que sería transitorio, claro está. Hasta estos días no se me ha presentado la temible idea en la cabeza de cocinar y trabajar en la...