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Estaciones: zonas de paso y fronteras.

Si algo hay que todas las ciudades alemanas, grandes o pequeñas, tienen en común, es el sistema de transportes. Si por la calle vemos un cuadrado azul con una U enorme y blanca, sabremos que hay una parada de metro cerca; si lo que vemos es una S también blanca dentro de un círculo verde, no tardaremos en encontrar una estación de trenes de cercanías; y en caso de que el círculo sea amarillo, sólo con el borde verde y una H también verde, estaremos delante de una parada de autobuses o tranvías, que para el caso, patatas. No hay ninguna duda ni, hasta donde yo sé, excepción que valga. Prácticamente todas las ciudades se organizan en torno a la estación principal o Hauptbahnhof, la conocida como hachebeefe (Hbf), donde se conecta la mayor parte de tranvías, autobuses, líneas de metro, cercanías y, por supuesto, trenes regionales y de larga distancia. El centro neurálgico, vaya, de cualquier urbe germana será, pues la Hbf. Por allí pasan al cabo del día miles y miles de personas con ...

Mi análisis ante las elecciones (II): Podemos, el voto útil y la paradoja Garzón.

    Éramos unos pocos los ilusos que en algún momento creímos en que la cuestión de la unidad popular sería algo real, aunque he de reconocer que duró poco. En un primer momento yo confiaba en que Podemos y Pablo Iglesias mirarían de frente los resultados de las elecciones locales y autonómicas y apostarían por crear una coalición fuerte para las elecciones del día 20 de diciembre. Poco duró la ilusión. Bien es cierto que nunca me ha llegado a convencer Podemos y su discurso abierto y ambiguo, palabras bonitas que no dicen siempre más allá que algo de lo que queremos escuchar. No olvidemos que Manuela Carmena y Ada Colau, flamantes alcaldesas del cambio, no tienen equipos formados sólo por Podemos, como nos quieren hacer creer los medios de comunicación.      Al partido del cambio, como se autodenomina, ya le han caído algunas críticas a lo largo de su corta existencia y eso, por desgracia, a mí no me da la confianza que debería. La forma de elegir a sus can...

Mi análisis ante las elecciones (I): El gobierno

     Me propongo hacer un pequeño análisis de mis impresiones antes del próximo 20 de diciembre. Es cierto que estando fuera de España como estoy, no estoy del todo puesto en los últimos acontecimientos y en todas y cada una de las noticias que aparecen estos días, por lo que el análisis no será demasiado extenso, sino lo más intenso posible. Aquí va la primera parte.             El día 20 de diciembre son las elecciones nacionales. Después de estos cuatro años, cualquiera en su sano juicio diría que el Partido Popular está destinado a una derrota sin precedentes por su mala gestión al frente del Gobierno. No es que yo sea economista, pero, así a grandes rasgos, no parece que la labor de Mariano Rajoy y su equipo de ministros haya causado muchos beneficios a la sociedad española.       Desde la aprobación de leyes como la llamada Ley Mordaza, criticada y cuestionada por la propia ONU, el incumplimiento de pr...

Sólo de visita.

    Soy alguien de contradicciones. Me gustan. Supongo que porque las tengo y las puedo más o menos comprender y apreciarlas. Una de las mayores contradicciones que vivo es, exactamente, el dónde vivo: odio y adoro a partes iguales el país que me acoge y al que, en parte, me dedico. Soy de los que defiende a Alemania cuando hay que defenderla y la critica cuando hay que criticarla. La veo desde un punto de vista más o menos neutro: sin idealizaciones, sin menosprecios. O al menos eso creo e intento.       Una de las cosas que más odio aquí es a la gente, pero no a la gente así en general y ya. No. Odio a la gente en los medios de transporte. A veces pienso que tiene que ver con la actitud individualista de las grandes ciudades; otras veces creo que es por la actitud individualista alemana sin más. El caso es que la actitud de la gente en los medios de transporte me parece maleducada y grosera. Lo normal es que un alemán cualquiera ocupe dos asientos -e...

Otras ciudades y otras lenguas: una cita

     En Alemania no suelo moverme en autobús. Los viajes así se suelen hacer eternos, y lo que en tren se hace en cinco horas se convierte en más de ocho programadas y, muy probablemente, a causa de los atascos, en alguna más. Sin embargo, he usado el autobús con cierta frecuencia en la última semana para acercarme a ver a amigos y conocidos por regiones bastante más meridionales que la de la ciudad hanseática en la que vivo.      Sumando creo que no han sido más de quince horas en total, aunque bien cierto es que la vuelta la hice en tren desde Göttingen. Esta ciudad, que en mi mente está exclusivamente relacionada con los hermanos Grimm y que en realidad es mucho más que eso, tiene una de las universidades con más renombre de Alemania, encargada de la importancia cultural, turística y científica de este enclave del sur de la Baja Sajonia.      Pero a lo que iba. En Göttingen sólo había estado una vez y de noche, también en un encue...

A propósito de un día y de una cita.

A propósito del día de la Hispanidad, de la Fiesta Nacional española, me pregunto qué sentido tienen las patrias, qué las hace mejores o peores, qué las mantiene. La patria: los paisajes y mi lengua. Escribe Max Frisch comentando unas fichas de vigilancia estatales que se escribieron sobre su persona lo siguiente: -Patria: Zürich Zürich es mi lugar de nacimiento. ( Max Frisch , Ignoranz als Staatsschutz?, pág. 29, Suhrkamp, 2015. Traducción propia. ) Me pregunto si alguien, en algún momento, ha sido capaz de desechar el término "patria" con menor explicación(?), con menos palabras.

Sobre viajes, trenes y Extremadura

Suelo dejar estos temas de lado en el blog, y en realidad no sé por qué, pero hoy estoy tan cansado, tan asqueado, tan hasta las narices de que se rían de nosotros en nuestra propia cara, que he decidido escribir al respecto. Llegué ayer de Alemania, un país en el que los trenes no funcionan con la eficacia esperada o deseada en muchas ocasiones, pero es comprensible, no nos vamos a engañar, porque hay una cantidad de tráfico ferroviario increíble, enorme, en unas zonas más que en otras, claro, y a un precio bastante elevado, pero se paga, porque hay ofertas, porque hay descuentos -para grupos, para días enteros en regiones enteras, los estudiantes no pagan el transporte público en las zonas en las que se encuentran sus universidades, etc.-. Eso en España no pasa. Además, ahora hay una competitividad importante por parte de las compañías de autobuses, que se han lanzado a un mercado hasta ahora inexplorado en el país del chucrut. Pero lo que más (me) impresiona/llama la atención d...